Contemplo cómo piden justicia, defendiendo esa prisión permanente revisable que está en vías de derogarse en el Congreso de los Diputados, los padres de Marta del Castillo, Diana Quer, Mari Luz Cortés, Sandra Palo...y la madre de los pequeños Ruth y José y me entran escalofríos sólo con pensar que el sufrimiento al que han sido condenados en vida por la sin razón de unos abominables asesinos me pudiera también tocar a mi con el arrebatamiento de alguno de mis hijos -o a ti, que lo sepas, no lo olvides-, algo que puede ser, porque en esta suerte de ruleta de la infortuna que es la vida, ninguno estamos libres de nada. Contemplo cómo los partidos políticos no se ponen en la piel de esos padres -tirando de demagogia- y siento náuseas y vergüenza de un Estado de Derecho que debería arroparnos a todos; y aún siento más náuseas cuando los políticos se aferran a una posición al respecto dependiendo de si son de derechas o de izquierdas por el mero hecho de representar como borregos a unas siglas. Hay quien ha llegado a decir, en un alarde de sublime demagogia política -algo que a muchos representantes del pueblo se les da de cine-, que sin prisión permanente revisable hemos vencido a ETA y que con prisión permanente han matado al pequeño niño almeriense Gabriel, y hemos tenido que asistir a cómo Ruth Ortiz, la madre de los pequeños Ruth y José Bretón, acabó denunciando que el PP estaba utilizando a sus hijos "de manera indignante y patética" al "politizar" -con la asistencia "para la foto" de una delegación encabezada por el presidente regional del partido, Juan Manuel Moreno Bonilla-, una concentración celebrada hace unos días en Huelva en recuerdo a todas las muertes violentas, principalmente de niños, y en la que se pedía la prisión permanente revisable.

Esos padres -y los que por desgracia vendrán- a los que tendría que arropar el Estado de Derecho se sienten dejados de la mano de la Diosa Justicia. Ya lo preguntó Ruth Ortiz tras su denuncia contra el PP: "Si se deroga la prisión permanente revisable y tampoco hay cumplimiento íntegro de las penas, ¿qué justicia es esa para nuestros hij@s asesinados?", reflexionó. La prisión permanente revisable es una especie de cadena perpetua por la cual el condenado sólo puede recobrar la libertad si demuestra estar rehabilitado tras una serie de plazos (de al menos 25 años y de 28, 30 o 35 en algunos casos) y si previamente ha logrado acceder al tercer grado. Está pensada para asesinos en serie, integrantes de bandas terroristas, autores de la muerte de menores o personas discapacitadas, agresores sexuales que acaben con la vida de su víctima o los responsables del homicidio del Rey o del Príncipe o Princesa de Asturias. No sé si la prisión permanente revisable es la mejor fórmula, pero la ley por la que se opte debe responder a esa pregunta de Ruth Ortiz.

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