La esquina

La lengua que divide

CON un amplísimo apoyo -los tres partidos gobernantes, CiU y casi treinta agentes sociales, la Generalitat ha sacado adelante un Pacto Nacional por la Inmigración (Nacional de la nación catalana, se entiende) en el que se consagra el idioma catalán como el eje de la integración de los inmigrantes en Cataluña y se exige que éstos acrediten un mínimo dominio del catalán como requisito para su regularización definitiva. Fuera del pacto han permanecido, voluntariamente, los dos partidos outsiders de la política catalana (PP y Ciudadanos), el sindicato Comisiones Obreras y SOS Racismo.

Esta política no es nueva. Ya figura en la legislación de numerosos países europeos el deber del inmigrante con voluntad de permanencia de manejarse bien en el idioma de acogida, igual que la identificación con los valores democráticos y, por supuesto, el respeto a las leyes. Lo que es nuevo, o me lo parece, es la reducción del requisito al conocimiento de sólo una lengua. Ocurre que mientras no se cambie precisamente la ley las lenguas oficiales de Cataluña son dos, la catalana y la castellana, y no existe ninguna razón para privar a esta última de sus derechos. Es decir, para privar a los inmigrantes de su derecho a integrarse en Cataluña a través de la lengua de Cervantes.

Bueno, sí existe una "razón": el afán de los nacionalistas de identificar a Cataluña exclusivamente con el catalán. Desde hace tiempo José Montilla, y el socialismo catalán en general, han asumido los planteamientos del nacionalismo por encima de sus concepciones progresistas. Ahora dan un paso más. Montilla ha dicho sin titubeos que el conocimiento del catalán por los inmigrantes ayudará a que Cataluña siga siendo "un solo pueblo".

Esto es defendible, por supuesto. Pero a condición de aceptar que se ha dejado de ser de izquierdas. Una persona de izquierdas defenderá siempre que los ciudadanos no sean discriminados en razón de la lengua que hablan. Naturalmente, si el inmigrante habla y escribe catalán es indudable que podrá integrarse mejor. Ahora bien, ¿por qué no ha de poder integrarse si lo que habla y escribe es el castellano? Muy sencillo: porque el socialista Montilla, con el aplauso de CiU y ERC, no considera en la práctica que el castellano sea también lengua oficial en Cataluña. Se trata de un paso más en la inmersión lingüística que se pretende. Un solo pueblo, una sola lengua.

Es una forma de darle la vuelta a la tortilla. Del "habla la lengua del Imperio" con que el franquismo quiso erradicar el catalán de Cataluña hemos pasado al "habla catalán si quieres quedarte en Cataluña". Catalán ya no es todo aquel que vive y trabaja en Cataluña, hable en el idioma que hable. Yo creo que Cataluña sale perdiendo.

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