La audiencia de la RTVA descubrió hace ya tiempo que Canal Sur se lo pasaba muy bien potenciando los clichés de la Andalucía de pandereta. Sabíamos que había un objetivo: captar un público fiel e identificable, los mayores de 65 años, de entorno rural y de clase media o media-baja, lo que no sabíamos es que además quería potenciar estereotipos con un humor casposo e irrespetuoso y como efecto secundario alejar a la juventud de los contenidos de una televisión que es de todos.

Marta Díaz, doctora en Ciencias de la Comunicación por la Universidad de Málaga en su tesis doctoral Televisión e identidad regional concluye que más del 40% de los consultados considera que es un medio de comunicación excesivamente dirigido a un sector envejecido de la audiencia. El 58% de los encuestados declara no estar de acuerdo con la imagen de los andaluces difundida por Canal Sur y un 51% considera que la imagen de los jóvenes andaluces no coincide con el perfil que tienen estos de sí mismos.

Programas como Se llama copla, Menuda noche, La tarde aquí y ahora y Mira la vida, son una evidencia del tipo de cultura que se está potenciando.

Juan y Medio es el embajador de esta manera grosera y maleducada de tratar la gestión del tiempo televisivo. Todo esto al precio de oro, que marca la privada productora del showman. Entre sus éxitos: las habituales bromas de mal gusto a las personas mayores y el último bochornoso momento en el que le cortaba la falda a una compañera en directo. La televisión pública tiene un papel fundamental en la democratización del espacio público regional, posibilitando la participación de todos los ciudadanos, fomentado el debate y la reflexión sobre todo tipo de cuestiones, aumentando con ello la pluralidad de voces.

Sin embargo, y muy a pesar de los grandes profesionales de la casa, se está contribuyendo a todo lo contrario, nuestra tele refuerza estereotipos que no nos representan como pueblo culto, moderno, diverso, trabajador, alegre y dinámico, banaliza la cultura andaluza y fomenta los complejos lingüísticos. El divorcio de Canal Sur con las clases urbanas es significativo y cada vez más evidente. ¿Es posible que los señores y señoras consejeros caducados de la cosa no se estén enterando?

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