Esa asignatura llamada Amor

Sigo sin entender que haya que dedicar un día a demostrar lo mucho que quieres a tu pareja, que te examinen de Amor cada 14 de febrero. Sigo pensando que qué arte el de Galerías Preciados, que empezó a celebrar San Valentín a mediados del siglo XX en España con motivo de incentivar unas compras de regalos que también sirven para subir nota en esa asignatura llamada Amor, que no es sólo flor de un día, sino que debe ser flor de todos los días. Y desde entonces, hasta ahora. Al pobre San Antonio de Padua, el patrón de los novios por excelencia, le salía así un competidor que más que patrón de los enamorados se convirtió en patrón primero de esos grandes almacenes y luego también de todo el comercio cada 14 de febrero. Y sigo estando convencido de que para afrontar esa asignatura llamada Amor deberíamos de hacerlo al más puro estilo Benjamin Button, con la madurez de una persona mayor en la adolescencia para ir paulatinamente infantilizándolo conforme vamos cumpliendo años. Pero esto es una utopía.

Por desgracia, es una utopía que en la adolescencia no se sepa en más casos de la cuenta distinguir entre el llamado amor romántico y amor tóxico. Ayer, coincidiendo con el Día de los Enamorados, el Instituto Andaluz de la Mujer (IAM) alertaba de que en Córdoba el pasado año 22 adolescentes tuvieron que recibir atención psicológica -ellas y sus padres- por relaciones que derivaron en malos tratos. Y lo peor de todo es que esos 22 no son los únicos casos, son muchísimos más. Todavía más preocupante es que la menor de esas menores tenía tan sólo 12 años. Algo estamos haciendo mal. Para descubrirlo, entre otras cosas, sólo tenemos que escuchar detenidamente las letras de muchos de los reguetones que tan de moda están y que escupen los móviles de nuestros adolescentes, unas letras que poco menos que invitan a la sumisión en el Amor, que defienden el sinsentido de que el Amor es posesión y exclusividad y que si tu pareja te controla es que te quiere mucho -o, lo que es lo mismo, sentir celos es una prueba irrefutable del hecho de estar enamorad@-, y nada más lejos de la realidad.

Si eres adolescente y lees esto quizás no lo entiendas, pero ese amor romántico en el que crees te puede acarrear efectos nocivos si tienes a tu pareja puesta en un altar; piensas que es superior a ti en cualquier aspecto; sientes que la quieres más que a ti mismo; te cuesta ver a la persona querida como es en la realidad; prefieres hacer una idealización no aceptando que tenga defectos; crees que tu pareja es única en el mundo, que no encontrarás otra igual; lo das todo por la persona que quieres, incluso aunque te haga daño, lo perdonas y todo lo justificas en nombre del amor; piensas que puede dejarte y te quieres morir, es como si fuera el fin del mundo, como si fuera todo culpa tuya y como un fracaso personal....

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