Editorial

Treinta veranos de hartazgo

COMO viene siendo habitual desde el año 1979, ETA ha irrumpido en la tranquilidad de un domingo de verano con la colocación de cuatro bombas en dos poblaciones cántabras, Laredo y Noja, lugares de vacaciones de muchos vascos que acuden en el estío a estas playas cercanas. Desde hace 30 años, la banda terrorista viene ejecutando esto que, en ámbitos policiales, se denomina campaña de verano, y de la cual han resultado seis personas muertas y cuantiosos daños materiales. Condena y hartazgo son los dos términos que mejor resumen la respuesta a esta situación. El ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, explicó ayer en Algeciras que el hartazgo no sólo afecta a la sociedad española, sino también a una parte singular de los presos de ETA que está dejando de apoyar, aunque sea por puro interés estratégico, lo que llaman lucha armada. ETA sigue sin conseguir nada y, como el propio ministro aseguró, la forma más fácil de entrar en prisión es ser miembro de esta banda terrorista, con el añadido de que cada vez se tarda menos en ingresar en la cárcel una vez que se ha cruzado la línea roja de la colaboración con la banda. Por eso es tan importante que Interior, en colaboración con Francia, no ceje en mantener la presión policial sobre los terroristas. Ellos deben saber que el único camino que les espera es el de la prisión, donde cumplirán condena y arruinarán sus vidas -como la de sus víctimas- sin opción de una mínima recompensa. Corresponde al Gobierno y a la Justicia afinar más los códigos y reglamentos para que los detenidos cumplan sus condenas y satisfagan las indemnizaciones a sus víctimas para evitar casos tan bochornosos como los del asesino Iñaki de Juana Chaos, que el próximo mes de agosto saldrá de prisión. Sólo cuando ETA se sienta impedida en cualquier país donde actúe o se refugie y cuando sus militantes comprendan que la cárcel es la única salida que les espera, llegará el momento del desistimiento, del mismo hartazgo que ellos han sometido a la sociedad española.

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