Editorial

Tirar del carro

LA crisis económica, el terrorismo y el trigésimo aniversario de la Constitución fueron los ejes del mensaje navideño del Rey, y en cada uno de estos tres grandes temas de Estado el Monarca apeló con un lenguaje llano y castizo- habló de "tirar del carro en la misma dirección, aportando cada uno su grano de arena"- a la necesaria unidad de las fuerzas políticas y al esfuerzo de cada español para salir victoriosos de los retos que tiene planteada nuestra sociedad. Tanto por el hilo conductor del mensaje como por la oportunidad de la conmemoración, la referencia a la Constitución era obligada, ya que si en los 30 años de su vigencia el país ha vivido la mayor etapa de progreso y prosperidad de su historia, ello se ha debido a que la Carta Magna se cimentó en el espíritu de consenso y de fe en el futuro, superando las fratricidas divisiones y dejando de anteponer el pasado a la esperanza en un mejor porvenir. El Monarca también se refirió a la unidad social y política como condición sine qua non para la derrota de la mayor lacra que sufre España desde el franquismo: el terrorismo de ETA. Fracasada la tercera oportunidad dada por la Democracia -con Felipe González, Aznar y Zapatero- a la banda asesina para la renuncia a la violencia, el Rey insta a que se siga luchando para la derrota del terrorismo y aplicando a ello todos los instrumentos del Estado de Derecho. Sin dejar de reconocer los problemas, el jefe del Estado no dejó resquicio alguno para el desánimo y recordó que hemos logrado salir adelante con fuerza de otros periodos complejos. Aunque los partidos políticos, con la habitual excepción nacionalista, han valorado positivamente el mensaje, cada cual cree que es el mejor intérprete del mismo en detrimento del contrario, de ahí las alusiones a quién tira del carro en la metáfora regia y quién se sube encima para dejarse llevar por él. Ante la general coincidencia en que ésta es la crisis económica más grave que se recuerda, incluso se ha llegado a pedir una reedición de los Pactos de la Moncloa como los que de forma unitaria sirvieron en los albores de la Transición para afrontar la recesión de entonces, pero las continuas broncas entre PP y PSOE permiten albergar pocas esperanzas de que, tal como ha pedido el Rey, las fuerzas políticas tiren del carro en la misma dirección.

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