Visto y oído

Antonio / Sempere

Sardá

CON Javier Sardá no queda más remedio que sonreír con sonrisa cómplice. Cuando no con una carcajada. Lo volvimos a ver ejerciendo de jurado en el programa de Tele 5 Tú sí que vales. Y observando cómo disfruta con el encargo, no da la impresión de que se trate de ninguna cláusula contractual la que le obligue a intervenir en determinados programas de la cadena. Más bien se adivinan lazos amistosos y cómplices con la productora que es la madre del invento, Gestmusic, con la que el comunicador mantiene vínculos que se funden con la vida.

La verdad es que hubo momentos divertidos a lo largo de la primera noche. Por ejemplo, cuando un grupo de bailarinas ejecutaban su exhibición y allá que apareció, como si de un Fernando Argenta se tratara, Javier Sardá, danzando a contracorriente, hasta el momento en que una de las chicas le golpeó sin querer en los mismísimos. Histriónico como él solo, haciendo muecas, pronunció desde la mesa de los veredictos: "Y eso que era El lago de los cisnes, que si llega a ser el Cascanueces...". A este tipo de convocatoria acude gente rara. De toda la fauna que desfiló por el Tú sí que vales la palma se la llevó una familia que se presentó como la más fuerte de España. Allí cada uno de sus miembros movían camiones como quien levanta la bolsa del supermercado. Aunque en el casting optaron por pruebas menos aparatosas, como aquella en la que el santo varón soportó estoicamente que le rompieran un pedrusco de peligrosas dimensiones colocado estratégicamente sobre sus partes íntimas. Porque así las definió él. Ni que decir tiene que la ocasión la pintaron calva para que un Sardá en plena forma, sobrado y seductor, hiciese las delicias. Después de la ortodoxia del Concierto de Año Nuevo, donde sólo un guiño a la Eurocopa rompió el protocolo, se agradeció el desmadre en Tú sí que vales.

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