Me he acordado muchas veces de ti y hoy he pensado en volverte a escribir. Tomo prestada esta pequeña estrofa de una de las canciones de uno de tus grupos favoritos, El Último de la Fila, para escribirte hoy, que hace ya 21 miércoles santos que te fuiste, que se te rompió el corazón, un corazón inmenso, grandísimo, el de una persona buena -de esas que escasean- como puede dejar constancia todo el que te conoció. Hoy hace ya 21 miércoles santos que, cuando apenas habías cumplido los 28 años, ese Jesucristo al que adorabas pensó que la niña de la sonrisa más bonita del mundo debía de estar a su lado. Te fuiste y para mi fue como si un rayo me partiera en dos, tanto que me empezó a dar pánico sólo pensar que podía vivir hasta los 80 y tantos años, la vida se me convirtió en una condena e inicié un camino hacia los infiernos que duró meses y meses hasta tocar fondo.

Como reza el título de una canción de otro de tus grupos favoritos, Mecano, fueron casi una decena de años juntos los que la fuerza del destino nos regaló, una decena de años repletos de alegrías y de sufrimientos desde aquel 17 de diciembre de 1988 en aquella discoteca de Hinojosa del Duque en la que con un primer beso nos prometimos sólo con las miradas que nunca nos separaríamos. Casi una decena de años en los que compartimos juntos como la vida, cuando apenas habías pasado la veintena, te obligó a madurar a marchas forzadas, a madurar y a amar con el corazón, porque sólo alguien que ama con el corazón es capaz de pedirle a su pareja que "el día que yo falte quiero que no te hundas, que tires para adelante, que te vuelvas a enamorar...", un consejo que se convirtió en toda una profecía y que yo rechacé porque me negaba a vivir ese Getsemaní, nunca quise beber ese cáliz, hubiera preferido haberme marchado yo.

Han pasado 21 miércoles santos y cada día noto que aunque te fuiste de alguna manera te quedaste a mi lado, que desde entonces fuiste mi ángel de la guarda y después el de mi familia, que mucho tuviste que ver en que me volviera a enamorar, en que saliera ileso de un gravísimo accidente de coche, en que mi hijo sobreviviera a una travesura que me da escalofríos cada vez que pienso cómo ocurrió. Hay quien me ha dicho que te tengo idealizada y hay quien se apresuró a decir que pronto te olvidé, pero qué sabrá nadie de lo que compartimos o no compartimos tú y yo, qué sabrán de nuestras vidas, qué sabrán...

Han pasado ya 21 miércoles santos y sólo tengo palabras de agradecimiento por todo lo que me diste, Mari Carmen. Sé que igual que te fallé bastante en esos casi diez años juntos, te he vuelto a fallar con algunas acciones que van contra lo que juntos defendimos. Han pasado ya 21 miércoles santos, desde entonces me he acordado muchas veces de ti y hoy he pensado en volverte a escribir.

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