Editorial

Dispersión de presos etarras

EL ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, confirmó ayer la información adelantada por un diario nacional en el sentido de que el Gobierno de la nación ha procedido al traslado de algunos terroristas presos en cárceles españolas a establecimientos penitenciarios más próximos al País Vasco. "A unos presos se les acerca y a otros se les aleja", ha precisado Rubalcaba, y la frase otorga pleno significado a la política que se está haciendo, que creemos sustancialmente correcta. Algunos de los etarras trasladados han cometido crímenes horrendos, por los que han sido condenados y sus sentencias siguen cumpliéndose inexorablemente, pero todos tienen una característica común: son terroristas que han denunciado la continuidad de la violencia, lo que ha hecho que la organización los expulse. Lógicamente, que el Estado recompense su cambio de actitud acercándolos a sus familiares introduce un elemento de mayor división en ETA y puede contribuir a que su ejemplo sea seguido por otros miembros del colectivo de presos, al que la dirección terrorista trata de mantener unido y controlado. Tiene, además, una virtud singular: no se trata de una cesión al chantaje de ETA, sino de una medida de política penitenciaria encaminada a acelerar el proceso de deterioro y liquidación de la banda. Cuando el entonces ministro de Justicia Enrique Múgica impulsó la política de dispersión de presos tomó una decisión acertada, ya que se trataba de aislarlos y evitar su comportamiento como bloque monolítico. Ahora que la semilla de la escisión ha ido tomando cuerpo, hay que intensificarla, precisamente por el procedimiento contrario, el del acercamiento de los que ya no quieren saber nada con la llamada lucha armada. Esta facultad de articular la política penitenciaria en función de lo que convenga en cada momento histórico corresponde enteramente al Gobierno, aunque el Ministerio del Interior ha hecho bien en comunicársela al principal partido de la oposición y éste también ha actuado con altura de miras al respaldarla. Es un frente de la lucha antiterrorista más, que conviene mantener abierto en interés de todos.

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