El fuste

Baile de sillas

TENER una silla es el escalón básico del poder. Quien tiene una puede escalar en la vida sin problemas y, si la pierde, sentirá la humillación de haberse ido a Sevilla. Convocar una rueda de prensa y encontrarse que sólo hay asientos para cuatro o cinco personas da que pensar. Esto es lo que le ocurrió el miércoles a la concejala popular Ana Tamayo, pertrechada de datos sobre la ejecución presupuestaria del Ayuntamiento en materia de Igualdad. Cuando entró en la sala de prensa -que estaba reservada desde hace tiempo- se encontró casi con el vacío. ¿Qué había ocurrido? ¿Alguien intentaba silenciar su denuncia boicoteando la convocatoria? Nada de esto. Lo que pasó fue algo tan simple como que al rato se iba a presentar el programa de actos de Cosmopoética, lo que requirió más sillas de la cuenta, que -todo hay que decirlo- fueron repuestas con puntualidad para que los del PP no se quejaran.

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