Y a usted, ¿le atienden?

Pedro Caballero-Infante / Caballeroinf@ Hotmail.com

Antibióticos

DON José ha tenido un incidente tan molesto como reiterativo al negarse a dispensar un antibiótico sin receta. La solicitante, para más inri, no estaba totalmente equivocada porque pedía un medicamento que ha demostrado su eficacia para la cistitis que sufre.

Su amigo Antonio, el periodista, lo encuentra malhumorado cuando acude a su periódica visita semanal.

-Creo que te complicas la vida, Pepe, ¡no seas tan inflexible!

El boticario ve el cielo abierto cuando comprueba cómo entra por la puerta Fidela, cuyo marido ha muerto hace un mes con cerca de 90 años. Le pregunta para que lo oiga su amigo.

-¿De qué ha muerto Damián?

-¡De una purmonía!

Don José, viendo que el periodista no reacciona ante el ejemplo, le hace ver los detalles de la historia puntualizando cómo un hombre fuerte y que a pesar de su edad, o precisamente por esto, había superado sin medicación un sinfín de dolencias, haya fallecido debido a una infección hospitalaria.

-Perdona, pero no entiendo.

-Damián ingresó en el hospital aquejado de una pequeña hemorragia interna. Estuvo ingresado 24 horas en la UCI y tres días en planta.

-¿Y allí murió?

-No. De allí salió bien pero nadie podía pensar que llevaba larvada una bacteria resistente.

Y explica que la carrera contrarreloj que tiene planteada la investigación farmacéutica con la creación de nuevos antibióticos, para combatir la aparición de cepas resistentes, se está perdiendo.

-¿Y eso?

-Por el mal uso de los antibióticos. Unas veces por ser prescritos sin ser necesarios u otras porque el paciente no cumple las pautas de dosis y tiempo.

Antonio va atando cabos y ya comprende la actitud de su amigo al no dispensar el antibiótico.

-Los hospitales cada vez atienden a pacientes de más riesgo.

-¿Qué significa esto?

-De más edad, con enfermedades crónicas… ¡más frágiles, en definitiva!

Y le da una espeluznante estadística que leyó hace unos días en una revista profesional en la que consta que el 10% de pacientes ingresados en un Hospital morirán no de la enfermedad por la que ingresaron sino por la infección que han contraído allí.

-¡Que verdad, usté…!

Es Fidela quien habla.

-Que mi Damián me se haya ío, eso disen, de una purmonía cuando con un emplasto de jara le he curao yo los resfriaoder mundo.

Como Antonio comente que lo que dice el boticario sólo se da en el ámbito hospitalario, éste le dice que el peligro puede estar ya en la calle y que lo importante de la antibioterapia mal entendida es que desde muy pronto los niños están tomando antibióticos.

-Yo les llamo los hijos de la amoxicilina.

-Miusté, a mi hija se la llevan los demonio cuando le doy a mi nieta en la garganta con limón.

Ante la interrogante de ambos amigos, Fidela explica que ella a sus hijos, cuando les dolía la garganta, les daba unos toques con un algodón, colocado al extremo de una aguja de hacer punto, previamente empapado en zumo de limón

Bollito, aliquindoi, dice:

-A mí me jasían lo mesmo, pero con la coñá.

-Así has salío tú.

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