Rafalete

la gloria de san agustín

Otra sierra

Si les cuento lo que hicimos el fin de semana pasado no se lo van a creer, porque a mí todavía me cuesta creérmelo, pero la verdad es que lo hice y hasta me lo pasé de lujo, pero bien de verdad. Y es que aunque suene muy extraño, porque la verdad es que suena muy extraño, pero es que estuvimos haciendo un perol en la sierra, que eso no tiene nada de raro, pero es que fue en la sierra de Sevilla. Y no quiero imaginar la cara que se le ha quedado a más de uno después de leer esto.

La cosa surgió porque un primo de Soraya, Manolo se llama, tela de buena gente que es, se dedica a la carne, cerdos y vacas sobre todo, y como el negocio le va de maravilla, y se le estaba quedando corta la cosa, ha tenido que comprar una finca en la sierra de Sevilla, al lado de un pueblo muy bonito que se llama El Castillo de las Guardas. Y nada, como son estas cosas, el día de los Santos estábamos hablando con este hombre, que nos lo encontramos por el centro, cuando nos contó que se iba a pasar el fin de semana, que tenía que poner unas cosillas en la casa, y que si queríamos que nos fuéramos con él, que encima hasta tenía sitio en el coche. Vamos, que ustedes saben que yo me apunto a una ronda de Aspirinas, pero es que si ya es por la patilla es que ni lo dudo un segundo, para qué nos vamos a engañar, que ando escaso de recursos y estas oportunidades siempre tengo que aprovecharlas, que el que no las coge al vuelo luego las ve volando en otra dirección.

No es una finquita como nos había contado Manolo, que se pasa de humilde el hombre, es un fincón de toda una pieza, y vaya casa bonita y bien montada, que tenía de todo, hasta con sus pedazos de peroles colgados de la pared, en la cocina. Y su barbacoa, y sus mesas fuera, y todos los aliños que uno pueda imaginar. El viernes nos llovió un poco, pero el sábado y el domingo estuvimos de lujo, y yo haciendo lo que más me gusta, estar de pinche con el que esté cocinando, que Cayetano hizo un arroz con costillas que no se lo salta un mulo y Soraya nos hizo el domingo un cocido que todavía me sabe en la boca de lo bueno que estaba. Quién lo iba a decir, un perol en Sevilla, pues claro que sí, que hay que extender el cordobesismo como hacían Colón y los suyos, que como queramos hacerlo con el fútbol mal vamos, aunque eso es otro tema, muy feo ahora, que ya hablaremos otro día. En fin, que hasta la semana que viene, y que no hay que ponerle puertas al campo, como decía aquel, aunque no sepa muy bien a cuento de qué viene esto.

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