Rafalete

la gloria de san agustín

Sin remedio

La verdad es que no me gustaría hablar de fútbol, o sí me gustaría, y mucho, para contar otras cosas, y no para contar el desastre en el que estamos metidos y que nos conduce directamente al pozo de la Segunda B o algo peor, porque para allá que nos vamos, como esto no cambie muy rápidamente, y sobre todo cambie del todo, desde la base, porque peor no podemos estar. Y es que en estos años hemos permitido que todos los presidentes se creyeran que el equipo es de ellos, como si fuera un perro, que han puesto un collar y lo han sacado a pasear, y no.

El Córdoba es de todos los cordobeses, de sus aficionados, que de abuelos a nietos hemos ido al estadio a ver a nuestro equipo, y no puede ser que se lo apropie el primero que pase por aquí, y encima que lo hereden de padre a hijo como si fuera un piso o una parcela, que eso es lo que ha hecho esta gente. Y venga a cambiar entrenadores como si esa fuera la única solución mientras que no han dejado de hacer el ridículo con esas tonterías de anuncios, porque eso es lo que hicieron, el ridículo, y encima a costa del Córdoba y de Córdoba, y no tendríamos que haberlo soportado de ninguna de las maneras. Y más cosas que me callo y que sabe todo el mundo, y es que no podemos seguir permitiendo lo que está pasando, que no, que no hay derecho, y ya lo dejo porque tengo la lengua afilada y vaya que meta la pata y no quiero, que yo siempre he sido muy respetuoso en esta columna. Por eso esto de hoy es una excepción, y bien lo saben ustedes.

Y es que me temo que no sólo nos jugamos el seguir en Segunda, que me temo que lo que nos jugamos es seguir siendo, lo que sea, como fuera, pero seguir siendo, que eso ya es mucho más grave, porque cuando las cosas se acaban luego es muy difícil recuperarlas, pero tela, que partir de cero puede llegar a ser lo mejor, pero también es lo más difícil si no se sabe hacer y, sobre todo, si no se quiere hacer. Y el problema es que ya estamos muy aburridos, muy cansados de aguantar tantas cosas, y eso se nos acaba volviendo en contra, lo que yo les diga. En fin, que ya respiro, que ya les dejo, pero es que tenía que decirlo porque me estaba quemando por dentro y como no lo hiciera iba a salir ardiendo como una tea, lo que yo les diga. Espero que el domingo que viene vuelva a mis cosas, que a lo mejor son más aburridas, pero son más divertidas, me parece a mí, que por lo menos esa es mi intención.

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