manuel barea

¿Dónde lee Puigdemont la Constitución?

Dígase de la forma menos grosera posible: Puigdemont concede a la Constitución la misma consideración que a un rollo de papel higiénico, pero sí la invoca como un inviolable texto sagrado cuando su dictado conviene a su discurso. Lo hizo en su intervención de la noche del miércoles, cuando afeó al Rey que no cumpliera con el "papel moderador" que le encomienda la Carta Magna porque, a su juicio, Felipe VI interpretó un "rol inadecuado" con la intención de "allanar" al Gobierno de Rajoy sus acciones contra las "aspiraciones de soberanía del pueblo catalán". Para empezar, un republicano honesto, sin un gramo de cinismo, no le dice a un rey cuál es su papel ni cómo tiene que actuar. Un republicano honrado y coherente le dice a un rey que se vaya, sin más. Ni en esto fue el presidente catalán -que propulsa una república catalana- valiente y sincero. Optó por lanzarle al Monarca la imprecación de no cumplir con una Constitución que él mismo detesta y viola con reiteración.

Pero Puigdemont es presidente de una comunidad autónoma gracias precisamente a esa norma que él ya despreciaba antes de desembarcar en el cargo, sin necesidad de afrontar unas elecciones, en enero de 2016. También su anterior condición de alcalde de Gerona está avalada y consagrada en el artículo 140 de la Constitución. Y aunque la vesania nacionalista le impide reconocerlo ese estreñimiento ideológico no le provocó ninguna obstrucción a la hora de acusar a Felipe VI de saltarse el mandato constitucional.

¿Dónde y cómo lee Puigdemont la Constitución? Si lo hace, ¿no será apócrifa la que él posee? ¿El ejemplar que tiene no ha sido traducido al catalán correctamente? ¿Le ha arrancado alguien alguna página? Eso parece que les ha ocurrido a las que recogen el Capítulo Tercero, De las Comunidades Autónomas. El líder secesionista se ha concentrado en las del Título II, De la Corona. Y le echa al Rey una bronca de experto constitucionalista.

Sí, ¿dónde lee Puigdemont la Constitución? En su opúsculo Leer en el retrete el escritor Henry Miller advierte que lo que hacemos ahí dentro es tan vital que no debe interferir nada, ni siquiera la lectura. Pero sobre todo defiende la intensidad del hecho de leer para rechazar cualquier otra actividad ajena al libro. Puigdemont es de los que compagina y yerra. Quiere desconectar, pero no lo logra. Está en una cosa y otra. Ojea la Constitución con desdén y aprieta en el tránsito que lo alivie de la carga de España. Pero lo que le sale tiene un nombre que todos conocemos.

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios