Marcial Gómez Balsera

Diputado por Córdoba en el Congreso por Ciudadanos

¿Volará también el PSOE el Pacto de Toledo?

El pasado día 6 de marzo los socialistas abandonaron el Pacto Nacional de Educación, enrocados en la misma actitud por la que España lleva 40 años sin poder alcanzar un acuerdo por la educación de nuestras generaciones futuras. Esta vez, con la excusa peregrina de exigir que la inversión en educación sea ligada al PIB, lo que haría que se derrumbara en caso de crisis. La educación, el factor más importante para la generación de empleo y riqueza, no puede depender de los ciclos económicos y su partida presupuestaria debe ser blindada.

Éste ha sido el último capítulo de una estrategia que se antoja evidente: romper todos los pactos de Estado para señalar la parálisis de un gobierno en minoría que ha fiado su acción legislativa al resultado de unos grandes acuerdos que se estaban gestando. Dos semanas antes, el PSOE ya había dinamitado la Estrategia Nacional de Justicia, al no querer avanzar en la despolitización del órgano de gobierno de nuestros jueces, ni permitir que la independencia del poder judicial sea reforzada. En este caso, uniéndose al PP, como hace en realidad cada vez que se intenta tocar el modelo de politización y fracaso que ambos comparten.

El temor que ahora me asalta, a tenor del discurrir de la última reunión del Pacto de Toledo, es que también hagan saltar por los aires el gran acuerdo nacional destinado a garantizar el futuro de nuestro sistema de pensiones. No han parado de presentar mociones e iniciativas en el Congreso, de manera desleal con el Pacto, enfangando el marco de diálogo que debe presidir los trabajos de esta Comisión.

Las últimas encuestas no han debido gustar nada a Pedro Sánchez. El auge de Ciudadanos se le ha atragantado. Lo que gana procedente de los desengañados votantes de Unidos Podemos no se traduce en un incremento real, al estar perdiendo mucho voto moderado o de centro en favor de Rivera.

Esta situación ha provocado que ordene la vuelta del PSOE a su puesta en escena más bronca, al "No es no". El partido responsable y de estado, como se ha autocalificado a la hora de pactar con el gobierno cuestiones como el cupo vasco o la no aplicación del 155 en la radio televisión pública catalana, se pasa al lado oscuro, a romper pactos de estado y reventar acuerdos.

Educación, justicia y pensiones. Temas de capital importancia que el histórico partido de la desconcertada izquierda no duda en sacrificar, en un vano intento de capitalizar electoralmente una dura oposición, carente de responsabilidad ni sentido de estado.

Pero, como ya ha ocurrido en el resto de Europa, el viejo paradigma político del eje ideológico izquierda-derecha va dando paso a un nuevo modelo, un paradigma en el que nuevo eje viene dado por la libertad individual frente al intervencionismo de los populistas; los acuerdos de comercio y cooperación frente al proteccionismo y la autarquía; la construcción de un espacio común de igualdad en derechos frente a los privilegios reclamados por independentistas o regionalistas. Un nuevo paradigma, en el que es difícil posicionarse teniendo que pasar por el férreo tamiz de la ideología. Y el PSOE aún no se ha dado cuenta.

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