Rafalete

la gloria de san agustín

Grande

Ha sido una semana muy muy grande, hay que reconocerlo, porque hemos tenido de todo, pero casi todo bueno, hay que reconocerlo, que ha salido mejor de lo que esperábamos, y eso lo están diciendo hasta los malajes de siempre, esos que siempre ven el vaso vacío y el sofrito atomatado, que ya empiezo a estar harto de esa gente, la verdad, que confunden las cosas, pero bien confundidas.

Y es que tenemos unos paisanos, no voy a decir quiénes porque todos los conocemos muy bien, que todos tenemos uno en el bloque, como poco, que parece que se despiertan todos los días bebiendo vinagre o que han dormido sobre puntillas, porque más negativos y más esaboríos no pueden ser, aunque lo ensayaran, de verdad, una cosa mala. Y todo es protestar por protestar, porque se hace por primera vez, porque se repite, porque es demasiado pronto o porque es demasiado tarde, por lo que sea hay que dejar claro que no se está de acuerdo. Y es que llegan un punto en el que son muy aburridos, de tan repetidos, de escucharles siempre lo mismo, y la verdad es que ya ni les presto atención, que ese vinagre que llevan por dentro es contagioso y corremos el peligro de acabar siendo iguales y eso nunca, por favor, que con los que hay ya tenemos más que suficiente, lo que yo les diga. Bueno, y ya cambio de tercio, que no quiero que me acabe salpicando, y aunque no he dicho nombres, ellos saben muy bien quiénes son, pero clarito que lo tienen, y a lo mejor usted también lo sabe, que por desgracia son muy conocidos, y ya me callo.

Por tener esta Semana Santa, hemos tenido hasta las cuatro estaciones, las cuatro, y a veces en un solo día, que hemos pasado del invierno al verano casi sin pasar por la primavera, aunque eso no es tan extraño que nos suceda, que ya estamos más que acostumbrados, que todos los años pasa lo mismo, chispa más o menos. Eso sí, se han disfrutado las procesiones a tope, pero bien vistas que se han visto, pero tela marinera, a pesar de las nubes de los últimos días, y eso que el Domingo de Ramos empezó como empezó, pero que no pudo acabar mejor, lo que yo les diga. Y así toda la semana, toda, que ha sido un no parar, una semana muy grande. En fin, y ahora un poquito de pausa, que abril se pasa en una copla y llega nuestro mes más cordobés. Y es que cerramos los ojos y cuando los abrimos ya lo tenemos encima y toca disfrutarlo.

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