Análisis

la gloria de san agustín

Colas

El otro día nos dimos una vuelta por los Patios nada más que por ver las colas que tenía que esperar la gente, que si alguien eso se lo hubiese contado a mis padres no se lo podrían haber imaginado de ninguna de las maneras, pero imposible. Porque eso no nos lo podríamos haber imaginado nadie hasta hace bien poco, y no estoy exagerando, que eso lo sabe cualquiera que sea de aquí. Vamos, que si yo les digo a mis padres, que en paz descansen, que gente de toda España y de todo el mundo se iban a gastar un auténtico pastizal en viajar hasta Córdoba para ver una de esas casas con patio en la que vivimos tantos y tantos cordobeses, me habrían preguntado si había bebido mucho o si me había pegado un golpe en la cabeza, pero bien dado, porque eso no se lo podría haber creído nadie, pero nadie. Y eso es tal lo cuento, que no hay que darle más vueltas, por mucho que se pretenda. La verdad es que es para sentirse muy orgulloso de eso, yo por lo menos así me siento, porque es una cosa muy bonita el reconocer que como hemos vivido, porque yo he vivido así, es una forma de hacerlo que no hace casi nadie, pero en el mundo entero, y eso es para sentirse orgullosos y mucho de ser de aquí. Que yo me sentiría orgulloso, por otra parte, aunque no tuviéramos Patios y hasta sin Mezquita. Ya si me dicen que no iba a existir San Agustín a lo mejor me lo pienso, que ya saben ustedes que yo soy muy de mi barrio. Pero como eso no va a pasar, como nunca voy a tener que elegir, me quedo como estoy y tan feliz, como una perdiz.

Soraya, Cayetano y yo nos pegamos un tute de los buenos, que andamos tela marinera, y aunque nos gustan más los Patios del barrio, que quieran o no son los más auténticos, y que nadie se me enfade porque la cosa es así, nos dimos un buen paseo hasta San Basilio, que había unas colas que daban miedo, pero miedo. Que en una de esas colas te gastas un paquete de pipas de los grandes, lo que yo les diga, y hasta dos de revueltos, como el que no quiere la cosa. Nosotros no esperamos cola, que fuimos por el ambiente, que los Patios los tenemos todo el año y hasta todas horas, que en mi corazón llevo en el que me críe, y vaya cosa de poeta que me ha salido, veremos a ver si no me llaman para Cosmopoética. Hablemos de cosas agradables porque nuestro equipo está otra vez en el mal camino, y es una lástima después del lote de currar que se han pegado. Hasta el rabo, o hasta la cola, como dicen los sevillanos, todo es toro. Pues eso, a seguir de pie mientras se pueda.

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