Rafalete

la gloria de san agustín

Castañas

Esta semana sí que he tenido frío por primera vez, sí, que el jueves me tuve que poner la zamarra gorda porque me levanté helado, que hasta me salía humo de la boca, y es que toca, digo yo, que en Córdoba, siempre, a partir de los Santos, el frío ha llegado para quedarse hasta febrero como poco, que eso siempre ha sido así, de toda la vida.

Ahora sí que sientan ya bien las castañas, que el otro día compró mi cuñado un par de kilos y nos las comimos en una sentada, que estaban no buenas, lo siguiente, una barbaridad. Mi abuela utilizaba mucho las castañas para guisar, que le venía de su madre y de su abuela, de esas recetas que se hacían cuando aquí todavía no teníamos patatas, y les echábamos castañas a los guisos. Que eso no lo sabe mucha gente, que el día que me enteré yo me quedé muerto, y es que yo era de los que creía que llevábamos con la patata desde el principio y no, de lo que se entera uno. Ya ves tú con el apaño que nos hacen con los guisos, que cualquiera te lo hace para más gente, y sobre todo el precio, que a como están las castañas muy pocos se iban a preparar un magro con castañas, ya ves tú, que mejor comprarse chuletones, me parece a mí. De las castañas que mejor me acuerdo es de las que me compraba mi padre cuando íbamos al fútbol, al Arcángel de toda la vida, del hombre que se ponía por la entrada de la policía. Si no recuerdo mal, era como una especie de locomotora de tren, que tenía hasta su chimenea por donde salía el humo. Te daba las castañas en cucuruchos de papel de periódico y estaban buenas a reventar.

Para qué me acuerdo de esto, hoy que yo no quería hablar del Córdoba, que vaya tela la cosa como está. Cómo tiene que estar el Córdoba y cómo tengo que estar yo para que el otro día dijera que no iba a Sevilla a verlo jugar, que ya saben ustedes que me apunto a una ronda de aspirinas y hasta de lo que haga falta. Pero es que me tiene muy desanimado, pero sobre todo por la gente que lo tiene, que no es de recibo lo que están haciendo y cómo nos están tratando, porque el Córdoba es de todos los cordobeses, y no de una familia, que no es ni de aquí. Pero mejor no vuelvo a decir nada durante un tiempo porque lo estoy pasando muy mal realmente, pero mal, que no me podía esperar yo está situación, y es que cada día tenemos una noticia, y lo peor es que nunca es buena. En fin, que me voy a tener que comer otro puñado de castañas para quitarme este mal sabor de boca, que con suerte me saben como las que me compraba mi padre en el Arcángel de toda la vida.

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