La voz de 'La Leona'

El año pasado pudimos admirarla en la magnífica exposición sobre Antonio de Torres. Este año hemos escuchado su voz a través de las manos del guitarrista Wulfin Liske. Estamos hablando de la guitarra más famosa de todos los tiempos: La Leona.

Antonio de Torres, el mítico guitarrero de Almería, dio forma en la Sevilla de 1856 a una guitarra con cuerpo de ciprés -como las guitarras flamencas actuales- que se convirtió, por sus cualidades sonoras, en la guitarra anhelada por los concertistas del siglo XIX: Julián Arcas, Francisco Tárrega y tantos otros… En la actualidad pertenece al Dr. Hannen, quien amablemente la cede, como en esta ocasión, al guitarrista austriaco Wulfin Lieske para su utilización en conciertos.

Lieske conoce y explota todas las cualidades tímbricas y expresivas de este soberbio instrumento, que con más de 150 años a sus espaldas sigue cantando y resonando con fuerza. En efecto; ha sido la guitarra que mejor se ha escuchado de cuantas han pasado por el Teatro Cómico. Y no sólo es una cuestión de volumen; es el misterio de sus bajos profundos, la claridad de sus voces y la riqueza de timbres lo que más sorprende.

De todas estas características pudimos disfrutar en el recital de Lieske, quien interpretó piezas españolas de corte popular como Peteneras, Soleá y Zapateado de Regino Sainz de la Maza junto a otras más estilizadas como las transcripciones de Albéniz con las que cerró el programa (Córdoba, Granada o Asturias, por citar las más conocidas), o la pieza fundamental del repertorio guitarrístico del siglo XX: el Homenaje a Debussy de Manuel de Falla. El programa se completó con una obra del propio guitarrista, titulada Violet -pieza de efectos- y una adaptación de la suite BWV 1007 de Bach, en la que, incomprensiblemente, se nos quedó sin escuchar la repetición del Menuet I, tras el Menuet II.

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