"Para vivir de la pintura hay que tener disciplina; yo de bohemio no tengo nada"

Después de concluir sus estudios en la facultad, José Luis Muñoz compaginó su dedicación a la pintura con el diseño. Pero en cuanto se dio a conocer en tan sólo unos años tuvo que dejarlo por la pintura, que ahora ocupa todo su tiempo. Tras la exposición que actualmente se puede ver en Arte21, el artista mostrará sus últimas creaciones en la galería Haurie de Sevilla el año próximo, en el que también viajará a Londres, a la galería Tracy McNee, para continuar dando a conocer su visión tan personal del relato de Lewis Carroll.

-En Alicia y también en otras exposiciones ha recurrido a la literatura para inspirarse.

-Sí. Lo que me gusta de la obra literaria y de los mitos clásicos es que tienen en común la universalidad del símbolo; son trasladables a cualquier tiempo y les puedes buscar muchas lecturas por medio de las metáforas. Otros libros no tienen esa carga simbólica. Me gusta la riqueza que dan las metáforas y la capacidad de que sean interpretables.

-En sus obras desde luego hay diversos niveles de lectura...

-En la mayoría de los casos, sí. Hay una primera lectura para los menos iniciados, que es la mera recreación estética, y luego hay una serie de símbolos clásicos, dobles lecturas, significados paralelos, etc., que no son tan evidentes. Por ejemplo, el políptico Una merienda de locos en realidad es una merienda-cena; el que esté atento encontrará estos elementos.

-Es uno de los pintores más valorados en Córdoba pero a la vez uno de los que menos exponen su obra...

-Creo que para vivir de la pintura lo interesante es no ceñirse a la ciudad en la que uno vive. En estos años -la última vez que expuse en Córdoba fue hace cinco- he expuesto en Madrid y he estado atareado por motivos personales, preparando mi nuevo estudio, pero además no he dejado de hacer otros proyectos como los cuadros que hay colgados en la Casa de Sefarad o los grabados que me encargaron con motivo del centenario de Maimónides.

-Tampoco forma parte de grupos artísticos. ¿Tiene relación con los creadores de su generación?

-La verdad es que tengo más relación con gente de fuera, personas con las que conecto más por su estilo de pintura como Andrés Ibáñez o Bolucho. En Córdoba encuentro poca gente afín a mi obra; me suelo relacionar con el pintor Emilio Serrano, con los escultores José María y Cristóbal Serrano...

-Para usted, ¿la pintura es una necesidad, un estilo de vida..?

-Es una necesidad en cuanto que es lo que más me gusta. He conseguido llegar a vivir de ella; no sé si esto guarda relación con el éxito que pueda tener mi obra. Me planteo la obra siempre como me gusta a mí; me gusta dibujar y por eso el resultado es una pintura que tiene muy cuidado el dibujo. Hago cada pieza pensando en el cuadro que a mí me gustaría colgar en mi casa, incluso con la estética que me gusta.

-El artista a veces tiene que trabajar con encargos. Algunos piensan que esto le resta valor a la obra de arte.

-Los verdaderos artistas en toda la historia del arte han sido perfectamente capaces de hacer encargos y muy bien. El que no está de acuerdo con eso puede que encuentre una limitación que es incapaz de resolver. Desde Picasso a Chagall ha habido interesantes artistas que han aceptado encargos y eso no quiere decir que esas obras no lleven su sello. Lo interesante creo que es que un artista sea capaz de hacer frente a un encargo llevándolo a su terreno, que exprese su forma de ver el mundo, que le imprima su personalidad. Una ventaja que tienen los encargos es que en muchas ocasiones sirven para que el autor elabore una obra de grandes proporciones que de otra manera no podría abarcar por falta de medios.

-¿Hasta qué punto la pintura marca su día a día? ¿Se marca una disciplina estricta?

-No tengo horarios, pero cuando me levanto de la cama voy para el estudio, incluso desayuno allí. La pintura marca mi vida totalmente; casi vivo en el estudio, porque además es donde estoy más cómodo. Ahí llego a veces a tener veladas con mis amigos. Creo que si quieres vivir de la pintura y del arte en general hay que trabajar mucho y con una disciplina; yo de bohemio no tengo nada; aunque no use reloj casi todo mi tiempo es para el arte.

-¿Alguna vez se ha sentido tentado de explorar campos más experimentales de la pintura?

-La abstracción por ejemplo no me atrae nada; necesito una pintura con la que pueda meter todos los símbolos y las formas de expresar que me interesan. Me siento cómodo a través del dibujo. La abstracción me parece bien estéticamente, pero a nivel simbólico se me queda corta. Como dice la cita: "El arte que no transmite y no emociona no es arte, es moda".

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