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El viaje interminable

  • 'Alpha. Abiyán-Estación París Norte' es la historia de un marfileño que decide emprender el largo recorrido hacia Europa para reunirse con su familia

El viaje interminable El viaje interminable

El viaje interminable

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Leyendo Alpha. Abiyán-Estación París Norte me ha venido a la cabeza otro híbrido de literatura e imagen editado hace ya tres décadas por Norma: Venganza en Marruecos. Mil quinientas pesetas me costó el álbum de Tito Topin y Loustal (una pasta por aquel entonces, todavía me duele el bolsillo), esa extraña fusión de texto y dibujo, una especie de novela de género negro con tintes existencialistas escrita por Topin e interpretada, ampliada, con las luminosas estampas de un Loustal en estado de gracia. Me ha venido a la cabeza, digo, primero por los dos lenguajes que discurren paralelos en Venganza en Marruecos y en Alpha. Abiyán-Estación París Norte, y también por la estética cruda y expresiva de Barroux, que tiene algo de Loustal (al que tanto le gusta renunciar a los bocadillos de diálogo en sus trabajos), pero con el trazo más grueso. África está también presente en ambos libros, aunque aquí se acaban las coincidencias, pues son dos continentes diametralmente opuestos, el del exótico Marruecos y la terrible Costa de Marfil.

Lo de Topin y Loustal era, en palabras de este último, "un reportaje ficticio". Así lo explicaba el dibujante en una entrevista al tío Berni en el sitio web Entrecomics: "El escritor Tito Topin y yo hicimos un recorrido real a lo largo de la costa Atlántica de Marruecos, desde Tánger hasta Dajla, para basarnos luego en eso y contar una ficción". Esto es, partiendo de la experiencia real del viaje, los autores firmaron un policiaco, agobiante y pasional, con el omnipresente sol como testigo del drama. Alpha. Abiyán-Estación París Norte, en cambio, es la historia ficticia de un tal Alpha Coulibaly, un marfileño que vive solo desde que su mujer y su hijo partieran para Francia sin visado y que, un día, decide emprender el largo viaje a Europa, para reunirse con su familia y dejar atrás la miseria. Un viaje de horas por la vía oficial, que al sin papeles le costará no menos de 18 meses y un sinfín de penalidades, tal como se narra detenida, minuciosamente, en el libro de Bessora y Barroux. En un juego inverso, aquí la ficción es el punto de partida, y la realidad el resultado final. Y es que Alpha deja pronto de ser un personaje y deviene símbolo, representante de los emigrantes ilegales, de los sin patria, de los refugiados, y sus peripecias informan al lector de una de las crisis fundamentales del mundo actual, le permiten vivir la vida del desplazado, conocer y experimentar, aunque sea con la distancia de la página, el viaje de un Alpha cualquiera. De modo que la ficción se transforma aquí en reportaje.

La luz de Venganza en Marruecos equivale a la oscuridad de Alpha. Abiyán-Estación París Norte, y aquellos crímenes pasionales de traje blanco y sombrero son este miedo, la soledad y la tristeza infinita del que huye en busca de un mañana. La escritora belga Bessora nos regala un relato íntimo, conmovedor y angustioso, que el francés Barroux convierte en una estética potente y de alta intensidad. No por casualidad, el libro ganó el Premio Médicos Sin Fronteras 2015.

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