El 'tempo' del suspense políticoUn puñado de canciones de amor

John Williams plantó la semilla en JFK, Dave Grusin recogió los primeros frutos en su score para La tapadera, y Mark Isham prolonga ahora el estilo del género, a saber, atmosférico, rítmico y suspendido, en su ajustada banda sonora para el filme político del liberal Redford. El principal problema en estos casos es que la funcionalidad acaba por disolver el interés estrictamente musical del asunto.

Destinada a ser película de culto para enamorados urbanos, Once confía el 90 por ciento de su éxito a la pegada emocional de sus canciones, compuestas e interpretadas por su propio dúo protagonista, Glen Hansard y Marketa Irglova: irresistibles y pegadizos himnos a la soledad (Falling slowly), desgarradores cantos al amor perdido (Lies) o líricos pasajes para empastar la transición entre secuencias.

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