La rebelión de los actores secundarios

  • Paco Roca critica en 'Arrugas' la falta de espacio para la vejez en la sociedad actual · "El Premio Nacional va a suponer un punto de inflexión en mi carrera; por eso me asusta", dice el dibujante y guionista valenciano

"Mis padres son mayores, y cada vez que voy a verlos o hablo con ellos por teléfono me entristece tener la impresión de que los temas de conversación parecen haberse reducido a medicamentos y pequeñas o grandes dolencias. Por otro lado, me da rabia que la vejez no tenga ningún valor en la sociedad en la que vivimos, donde sólo hay sitio para la belleza, la juventud y la competitividad. Recuerdo a Michael Caine, cuando le dieron el Oscar por Las normas de la casa de la sidra, quejándose porque sólo le daban papeles de secundario; pensé entonces que a las personas mayores las pasa igual. Con suerte, secundarios para todo". Así explica Paco Roca (Valencia, 1969) el origen de Arrugas, la obra por la que ha recibido recientemente el Premio Nacional de Cómic.

Éste ha sido el galardón más sonado, pero no el único que ha recibido Roca por este álbum. En su última edición, el Salón del Cómic de Barcelona reconoció su propuesta con los premios al Mejor Autor y a la Mejor Obra. Hay otras distinciones, todas ellas sin la repercusión generalista de un premio creado hace un par de años y que otorga el Ministerio de Cultura. "Creo que de alguna manera va a suponer un punto de inflexión en mi carrera; por eso me asusta un poco el premio. Me habría gustado que todos los premiso que se ha llevado Arrugas se hubieran repartido entre distintas obras. Además es, en muchos sentidos, lo más personal que he publicado. Sospecho que va a pesar en futuros trabajos, sí... Por otro lado, estoy encantado. Hay muchos caminos para llegar a ser considerado un buen autor y los premios me han servido, aunque no deje de resultarme extraño, como un atajo para conseguir ese respeto", dice Roca.

Arrugas cuenta la historia de Emilio, un antiguo ejecutivo de banca que es internado por su familia en una residencia después de sufrir una crisis de alzheimer. "Fue muy difícil, porque con una historia de este tipo estás siempre en el filo de lo sensiblero. Tenía muy claro lo que quería contar -cómo debe de sentirse una persona mayor, de qué manera se vive el alzehimer o la demencia senil, cómo es la vida en una residencia-, y quería que fuera una historia optimista", explica el autor, que optó por hablar de los sentimientos "desde la frialdad" y que durante un año recopiló testimonios de doctores, enfermeros, ancianos y familiares.

La experiencia de Emilio en la residencia de ancianos la cuenta Roca sin alardes, pues se considera "más guionista que dibujante". "Y además no soy un virtuoso del dibujo; pero es que un autor de cómics no tiene por qué ser virtuoso. Pasa como con el estilo literario: siempre tiene que estar en función de la historia. El proceso de Arrugas fue a veces incluso aburrido, porque el ambiente de una residencia no es muy agradable de dibujar, pero ahí, en parte, estaba el reto", dice. Roca se propuso llegar con este cómic a un público alejado del cómic, por lo que buscó "una narración muy clásica, con un formato de página muy francés, muy claro". "El cómic es un medio de comunicación y hay mil caminos diferentes. Puedes querer dirigirte a un público muy determinado y hacer una obra muy críptica, o llegar a mucha gente. A mí me interesa lo segundo. Y si para eso tengo que allanar el lenguaje y los dibujos para que sean comprensibles, para que interese a más gente, lo hago. Siempre, claro, que la historia no se desvirtúe", afirma Roca.

Ahora ultima su próxima obra, cuya publicación prevé para mayo de 2009 (en Astiberri). "Me quedan 30 páginas por colorear. Sobre 100, es poco. Se llamará Las calles de arena, y como Arrugas me resultó un trabajo bastante duro, me apetecía un cambio de registro, que podríamos llamar realismo fantástico. Será una historia sobre el destino, con mucha importancia de las ambientaciones y de la imaginación, y en cierto modo, con influencia de Kafka, Borges y Dostoievski", avanza el autor valenciano.

Al conocer su Premio Nacional, Roca dijo que el cómic español vive "el mejor momento de su historia". "Es un cúmulo de muchas pequeñas cosas", amplía. "Empieza a haber cosas, que había (pero no en gran cantidad) en los años 80 y 90, que se dirigen a un público general. Watchmen está muy bien, de hecho es una obra maestra, pero tiene uno que ser muy aficionado a los cómics para apreciarlo en su plenitud. Por eso me parece importante el éxito de cómics como Maus, Persépolis, Contrato con Dios o María y yo".

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