La noria de la feria

Cualquier feria que digne calificarse como tal debe tener como atracción una noria. En Palma, pese a ser Feria de Teatro, también ha tenido este año su noria, y además a estrenar. La compañía encargada de montarla ha sido La Gotera en la Azotea con su espectáculo La noria y el agua basada en el cuento original El pescador y su mujer.

En esta adaptación la compañía ha querido desterrar el tinte sexista del cuento, incorporando a la historia un matrimonio y su joven hija, la única que mantiene la noria y abraza lo que la naturaleza sabiamente da. La pequeña es quien pide los deseos de riqueza y poder de sus padres al pez, deseos que rechaza para ella misma.

La lección que quieren mostrarnos es tan clara como el agua de la noria que gira durante toda la función: no existe nada en el mundo para saciar la codicia humana, la cual aumenta conforme nos apartamos de lo natural y sencillo. Lo primero que llama al espectador de la escena es la noria en sí: autentica, con agua y rueda durante toda la función. Los elementos de la escena y los títeres están hechos con materiales rústicos y son de gran originalidad.

La recreación de la historia y el uso de cancioneros populares atraen tanto al público infantil como el adulto, quizá más necesitado este último de tomar en serio el mensaje de la obra. También existe una crítica ácida a la autoridad política y religiosa.

Desde 1981 la Gotera en la Azotea trabaja con sus títeres historias que conocemos desde nuestra infancia, conjugando su mensaje con nuestra tradición y una peculiar estética que los identifica. Esta compañía surgida en Jerez de la Frontera tiene como seña de identidad el carácter artesanal de su trabajo.En su nueva andadura esperamos que sigan girando tanto como su noria.

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