El 'metal': más que música,una forma de vida

  • A pesar de que en Córdoba hay un gran número de aficionados al heavy, este estilo no puede desarrollarse en plenitud por las trabas sociales y económicas

Sonidos potentes, guitarras y baterías golpeadas sin cesar, la música llevada al límite y un estilo propio en el aspecto son las características del heavymetal, un tipo de música adorado por muchos pero también rechazado por otros, que piensan que esta indumentaria representa la inmadurez o la dejadez en las personas que lo adoran. En Córdoba el metal existe, y la mejor prueba de ello es que hay multitud de grupos fieles a este estilo, aunque tengan pocas ocasiones de darse a conocer con actuaciones.

Absenta, Solarys, Immemoriam y No this way son algunas de las formaciones cordobesas, que normalmente tienen que afrontar caros precios por alquilar locales para ensayar y para dar conciertos, lo que hace que únicamente desembolsen dinero y no obtengan beneficios. A pesar de todo esto la situación del metal en la provincia no es muy diferente de la que se vive en toda Andalucía y sus seguidores coinciden en ello. Ramón de Miguel, cantante del grupo Absenta, explica que "de Madrid para abajo" hay multitud de grupos de música de todo tipo, pero a las discográficas "no les interesa arriesgarse por ningún grupo". Por otra parte, los organizadores de los festivales sólo llaman a los grupos ya establecidos, por lo que no dan una oportunidad a los desconocidos, ya que "poca gente paga por ver a un grupo que no conoce". Esto hace que las formaciones actúen de forma altruista: es la única forma de dar a conocer su música.

Esta situación hace que la relación entre las diferentes formaciones cordobesas sea buena, porque "somos pocos y lo tenemos crudo como para llevarnos mal", añade De Miguel. Respecto a la situación del metal en la ciudad, el cantante cree que Córdoba está en un término medio y que su desarrollo o aceptación va ligado al término económico y a lo cosmopolita que sea la ciudad. Según su criterio, hay otras ciudades que tienen peores circunstancias como Jaén, Huelva y Almería, donde el sentimiento heavy es minoritario. En otra parte queda Montilla, localidad cordobesa que siempre ha tenido un gran número de aficionados a este estilo, lo que hizo que el Ayuntamiento se viera obligado a ofrecer locales a las formaciones. Respecto al futuro del metal, De Miguel piensa que en Andalucía "la cosa está complicada: en el norte se valora mucho este tipo de gente mientras que aquí está excluido. Aquí si eres heavy eres poco más que un friki". "Somos conscientes de que cada vez hay menos cantera", concluye.

Internet es el principal medio de información para los seguidores del metal. Desde la red pueden permanecer en contacto con otros seguidores de este estilo musical que también es una forma de vida. Una de las páginas que acercan todo tipo de noticias sobre el metal es www.friedhof-magazine, dirigida por Luis Trapero. Este webzine está dirigido al metal extremo. "Si el heavy tiene problemas, el metal extremo es peor", explica Trapero. La web incluye entrevistas a grupos, noticias, críticas, audios, vídeos y una agenda nacional de actuaciones. Trapero insiste en que en España el metal lo tiene más difícil; sin embargo, en el norte de Europa, principalmente en Escandinavia, "se vive más, es como una forma de vida". "Que no haya apoyo es parte de la cultura de este país. Sólo por tener greñas pareces el diablo, aunque cada vez se va viendo un poquito mejor", asevera.

En Córdoba sólo hay un sitio donde los amantes del metal pueden reunirse para escuchar este tipo de música: Valhalla, situado en la calle Alfaros. Esta situación explica la precariedad que vive el metal en Córdoba. Valhalla tiene un significado: es el paraíso de los vikingos, el lugar donde los héroes van a morir en combate y son recibidos por Bragi. Las circunstancias son malas, y la mejor prueba de ello es que en la capital éste es el único local consagrado a estos sonidos. Según el propietario de Valhalla, Paco Borrego, "en Córdoba, como en el resto de España, se sigue considerando al metal como underground; sin embargo no lo es por el número de seguidores que tiene". En su local cada fin de semana se reúnen seguidores del metal y allí van muchos de los componentes de los grupos locales, en un abanico que recorre desde el rock clásico de L. A. Roses hasta el black metal de Absenta. "La mala salud del heavy en Córdoba no es por los grupos, es por las posibilidades de salir adelante", sostiene.

Borrego explica que hay una estrecha relación entre los amantes del metal: "Es un estilo de vida, de vestir. Eso va intrínseco en la marginación social que tiene, pero entre nosotros hay hermandad". Sin ideas políticas concretas, la música es lo único que los define. En Córdoba "hay músicos de hace años que siguen en la brecha pero se tienen que conformar con estar en una orquesta o en grupos de otros estilos".

"Es una cultura contemporánea que tiene casi 70 años, pero la gente no se para a contemplarlo" y "por incultura o por miedo" se deja llevar por las apariencias y los modelos establecidos por la sociedad. Según Borrego, la principal dificultad a la que se enfrentan estas formaciones es la imposibilidad de tocar en directo, a pesar de pagar un alquiler por un local y trabajar para crear sus propias canciones: "En estas circunstancias, lo que haces es por amor al arte". La falta de apoyo de las instituciones públicas se hace visible a través de la situación de estas bandas. "La gran pregunta es por qué no hay apoyo. Hay muy buenos grupos y ni los cordobeses lo saben", expone Borrego. "El Ayuntamiento no quiere saber nada del rock, no patrocina nada, no se da cuenta de que atrae a gente", concluye.

En su compromiso con el metal, Borrego organiza y promociona viajes para asistir a festivales que se celebran por toda España. "Tengo la suerte de dedicarme a lo que me gusta y poder vivir de ello", resalta. A su juicio, las necesidades de las bandas de metal cordobesas se centran en "conseguir locales de ensayo dignos, recintos para tocar y un festival oficial que las promueva".

Aunque la música metal se caracteriza por ser tocada en grupos (por la importancia que tienen los instrumentos en ella), poco a poco van surgiendo propuestas individuales en este entorno, favorecidas por las nuevas tecnologías. Uno de estos proyectos es el de Enrique Pino, que explica que "la gente no sabe que se puede hacer cosas en solitario". Pino ha grabado dos trabajos y ha tenido el apoyo de una discográfica francesa. Esta solución la adoptó porque "cuando tenía grupo no encontraba a gente que le gustara lo mismo que a mi". Uno de los aspectos positivos es que a la hora de grabar no tiene que "ceder a los demás" porque él controla "todos los instrumentos". Lo negativo es que las actuaciones en directo son imposibles en un proyecto en solitario. Respecto al movimiento metal que caracteriza a Montilla, de donde es originario Pino, explica que la localidad estaba a la cabeza del metal hace años, pero hoy en día ya no ocurre lo mismo. "Supongo que la gente madura… y otros no lo hacemos". Los seguidores del metal también tienen una asociación en Córdoba, los Metal Lords. Este colectivo, que surgió hace siete años para promocionar a los grupos de la ciudad y promover festivales, tiene catalogados a más de 30 formaciones en toda la provincia, más los grupos efímeros que aparecen y desaparecen cada año. Yepes, uno de los creadores de Metal Lords, explica que esta asociación surgió porque no había apenas conciertos en la ciudad. "Éramos un grupo de jóvenes de 16 a 18 años los que montamos el primer festival en 2001, el Metal Lords Festival". Yepes coincide en que actuar en Córdoba es muy complicado. Hace algunos años, la sala Afrika era uno de los sitios en los que se podía escuchar esta música, pero los grupos noveles tenían que pagar por tocar allí. Ahora el único lugar en el que pueden tocar es en Metrópolis, pero también hay que pagar por el alquiler. Yepes afirma que estas formaciones "se enfrentan a las mismas dificultades que los demás grupos" porque es difícil hacerse un hueco en el mundo de la música. Además, "aunque no es imposible, está complicado vivir de este tipo de música".

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