Con laca y a lo loco

Zohan: Licencia para peinar pone a prueba y con éxito las tensiones creativas entre la comedia de autor y la comedia de actor que pugnan hoy en Hollywood por el reconocimiento del público y la crítica. Por un lado tenemos a Judd Apatow, productor, guionista y director de moda, responsable de títulos memorables como Virgen a los 40, Supersalidos o Lío embarazoso. Por otro, a Adam Sandler, uno de los cómicos norteamericanos más populares y taquilleros de la última década (Un papá genial, Ejecutivo agresivo, Click, Spanglish) sobre cuya gestualidad, candidez y excesos han pivotado buena parte de las películas en las que ha participado, incluida aquella Embriagado de amor con la que Paul Thomas Anderson se reivindicaba como director que escapaba al encasillamiento para reescribir el slapstick romántico en clave posmoderna.

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