La historia (para)oficial

El debut en el largometraje de Paco Cabezas pretende, ahí es nada, conjugar una palpable y devota cinefilia por la serie B y los géneros de terror y fantástico con una nueva revisión del triste asunto de los desaparecidos durante la dictadura argentina. Hibridación esta, por cierto, que ya acometiera Christopher Hampton en aquella ridícula Imagining Argentina protagonizada por un Antonio Banderas con visiones y una desubicada Emma Thompson.

Así, Aparecidos resulta un improbable cruce entre los clichés habituales del cine de terror adolescente y una relectura metafórica de La historia oficial de Luis Puenzo, una road movie de hermanos en busca de respuestas sobre su pasado que deviene delirante viaje en el tiempo y pesadilla salpicada de sustos y guiños más o menos evidentes a títulos míticos del género como Psicosis, Duel, el diablo sobre ruedas, La matanza de Texas o La noche de los muertos vivientes.

Mucho más dotado para la realización que para la escritura, que sucumbe pronto a una desconcertante (y por momentos, risible) falta de lógica interna, Paco Cabezas consigue que la superficie visual de su película luzca al más puro estilo norteamericano gracias a un cuidado trabajo del encuadre, los espacios y la fotografía y a una efectiva banda sonora de Óscar Araujo. En el apartado interpretativo, Ruth Díaz sobresale muy por encima de su compañero, el televisivo Javier Pereira. Su mirada acuosa y su depurada dicción son sus bazas en una cinta ni mejor ni peor que tantas otras de su misma órbita que se estrenan cada fin de semana.

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