El gran Billy Bob Thornton

Poco les ha importado a los traductores que ya existiera otra Cuestión de pelotas (Dodgeball) protagonizada por los inefables Ben Stiller y Vince Vaughn. Han debido pensar que su título, aun repetido, seguía siendo mejor y más divertido que el original e intraducible Mr. Woodcock, que para aquellos que no sepan inglés es un cruce entre madera y un conocido vulgarismo que nombra el miembro viril.

Traducciones al margen, lo cierto es que esta comedia de Craig Gillespie arranca por todo lo alto con la presentación de un personaje al que el bueno de Billy Bob Thornton ya nos tenía acostumbrados tras la divertida Una pandilla de pelotas (Bad Bears News), de Richard Linklater: se trata aquí de un profesor de gimnasia canalla, carapalo y pendenciero que hace sufrir a las criaturas en calzonas a golpe de orden marcial y escasa piedad. Da gusto verlo, silbato en boca, lanzando balonazos al estómago y la cabeza de la flácida muchachada.

Nuestro profe favorito tendrá que vérselas tiempo después con uno de sus ex alumnos, al que el destino ha convertido en un reconocido escritor de libros de autoayuda (Sean William Scott) que regresa como héroe al pueblo donde aún vive su madre (Susan Sarandon), estupenda señora a la que, ¡tachán!, se ha ligado el tipo del silbato.

Con el duelo freudiano servido en bandeja, Cuestión de pelotas despliega su innegable encanto cómico desde el lado más salvaje y con más mala leche del asunto, en la serenidad de Gillespie para despellejar a sus criaturas en una cruenta batalla por el amor de una mujer que asiste como espectadora de excepción a las cuitas gamberras de los dos hombres de su vida.

Cuanto más físico y salvaje el tono, más divertida es esta cinta que se atreve, además, a dar pinceladas satíricas sobre la Norteamérica profunda de concursos de misses y educadores del año. Recomendable, por tanto, para soltar adrenalina a golpe de gag clásico (intuyo que le gustaría a Blake Edwards y a Billy Wilder). Más recomendable aún si, como un servidor, piensan que Bob Thornton es un cómico irresistible y que la Sarandon funciona mejor cuanto menos en serio se toma.

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