El futuro está aquí

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Ocho años han sido suficientes para convertir el Premio Pepe Espaliú en un referente de la creación andaluza contemporánea. A diferencia del Certamen Andaluz de Arte Contemporáneo, organizado también por el Instituto Andaluz de la Juventud, el Premio Espaliú se caracterizaba por entablar un diálogo, tender un puente, establecer una conexión con la obra del desaparecido artista cordobés a través de una serie de lemas que se proponían en las bases del certamen como se venía haciendo hace unos años o de una forma más abierta y natural como viene siendo desde la edición anterior.

Por ello es de felicitar la elección del primer premio de este año, que ha recaído en el artista cordobés Antonio Jesús Blázquez y su obra Los datos consignados en el presente modelo tendrán la protección derivada de la Ley Orgánica 15-1999, una pieza que a diferencia de la presentada con el mismo título a la exposición Generación Eutopía (Sala de Exposiciones Museísticas CajaSur, septiembre de 2007) aparece en clave de autorretrato, de exploración del self, en una construcción de imágenes, palabras y referencias poéticas, estéticas, sexuales y musicales (de Los Planetas a Cocorosie) que funciona tanto en la acumulación de signos de una forma individual como en ese inmenso diario de confesiones que el lector/espectador deberá ir deshojando hasta llegar al final y encontrarse con frases como: "Yo siempre estoy de paso por donde tu estás y no es casualidad, simplemente es amor". Una conexión íntima con el legado artístico y vital de Espaliú que hacen de Antonio Jesús Blázquez uno de esos nombres a seguir dentro del panorama del arte andaluz contemporáneo.

El segundo premio del certamen ha recaído en la obra Desfragmentación-individuo del granadino Roberto Urbano con una visión del cuerpo fragmentado que insinúa la estética de la herida en Espaliú, a través de la afilada silueta de sus aberturas en un grabado realizado sobre metal.

Junto a ellos, dos accésit han sido otorgados a El engaño contra los suyos II: Metástasis de adenocarcinoma del cuello del útero, de la cordobesa Alegría Castillo, y Enseño mi herida, del sevillano José Manuel Sánchez; la primera, también presente en Generación Eutopía con sus delirios de ingeniería duchampiana, y el segundo con una obra fotográfica perteneciente a una serie que ya le hizo ser seleccionado para Generaciones de Caja Madrid donde cuerpo y geografía, carne y migración, viaje y experiencia se traman en un interesante juego visual.

Pero no queda todo en los premiados, no hay que ver más que obras como: Dispositivos para territorio de consumo, de Miquel A. Moreno (Córdoba); Tú crees que ella está viva, de Fernando Martínez (Córdoba); Iconografía del desencanto, de Gloria Martín (Sevilla); Mochila para pasear con banda sonora por paisaje ruidoso, de Ramón David Morales (Sevilla); Siameses I, de Alfonso Alcalá (Córdoba), o Aunque todo se dice de Maru Calmaestra (Málaga), para ver lo difícil que lo ha tenido el jurado.

Mención aparte merece la sección de vídeos, iniciada por A different way to say I love you, del cordobés Rafael Cecilia, que ya fue ganador en anteriores ediciones de este premio y que nos ofrece con su pieza un apetecible festín sobre el amor, la sumisión y sus deshechos, y que continúa con Centros luminosos de Julia Rubio; Así sabrás si tener lo que uno desea supone algún cambio, de Laura Bernal, y los recuerdos a "si yo supiera a qué se debeý", de Cristina Martín Lara; los Contornos desbordados, de Juan López, o la sensualidad de los fluidos y el cuerpo en Milkabouts, de Fernando Bayona, para terminar con la pieza interactiva Onironautios II, en las que una vez más Beatriz Sánchez aporta su dosis de sentido del humor al mundo del arte generado por ordenador cuestionando el papel del espectador en esta especie de escuela de sirenas cibermitológica siglo XXI.

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