Sobre toros y medio ambiente Más razones a favor de la Fiesta

Las flatulencias de los toros

  • Las reses bovinas generan metano y son responsables de buena parte del calentamiento global, tan debatido estos días

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Mi madre me decía siempre que mi tío Fernando echaba "más mentiras que un borrico peos". La sabiduría que tienen las gentes de los pueblos me llevaba a pensar que los borricos estaban todo el día haciendo ruido. Lo malo de estar todo el día leyendo periódicos es que al final uno se entera de cosas y uno, que es de natural chismoso, investiga más allá de los titulares. No sé como afrontar lo que tengo que deciros pero el caso es que después del consumo en edificios, la segunda causa del calentamiento del planeta es la industria de la carne. Dice el economista Jeremy Rifkin, asesor de Al Gore, que estamos utilizando el campo (39 % del total de tierra cultivable) para alimentar a los animales para después comérnoslos. Eso significa que hay que producir 900 kilos de comida (que se comen las vacas por ejemplo) por cada kilo final de carne que nosotros nos comemos de esa vaca. Si utilizamos ese terreno -sigo a Rifkin- para cultivos destinados directamente al consumo humano -cereales...-, acabaríamos con el hambre en el mundo. Lo peor del asunto, y en eso coinciden también los que no son tan vegetarianos como Rifkin, es que el transporte de esas vacas, toros u ovinos, produce gases derivados directamente de la polución del motor de los camiones, trenes o lo que empleemos para el transporte. Pero ahora viene lo bueno, y es aquí donde mi madre queda descabezada, hay un gas, el gas metano, que es 20 veces más nocivo que el dióxido de carbono que tan enemigo nuestro se ha hecho últimamente. El ganado parece ser el responsable del 20 % de las emisiones mundiales de gas metano. El origen de este gas reside en que las vacas poseen microorganismos en su aparato digestivo que le ayudan a asimilar los alimentos (generalmente hierba) a través de un proceso fermentativo que emite gas. Y ese metano, que no se vende en kioscos, escapa de sus estómagos por medio... ¡de las flatulencias!

Ni que decir tiene que me he puesto en contacto con varios banderilleros retirados para preguntarles a qué huelen los toros, que suelen ser bastante más guarros que las vacas. Todos pensando que Ponce no se acercaba a los toros por su técnica exquisita y resulta que es por las flatulencias. Está clarísimo que el argumento antitaurino gana adeptos con estas revelaciones pero no me cabe duda que la tauromaquia sale también reforzada si apartamos un poco la m... y analizamos el asunto fríamente. La causa del calentamiento no son las flatulencias de toros o vacas, sino la abundancia de estos animales. Mediante la cría de ganado bravo se ha conseguido que con pocos toros y pocas vacas se logre generar economía (empleos directos en el campo, e indirectos a través de las celebraciones de corridas de toros). Punto a favor de las corridas. Por otra parte, las vacas (y toros) de golpe y porrazo se convierten en nuestros enemigos, puesto que calientan la atmósfera con su falta de decoro intestinal. O ellos, o el planeta. Matarlos es lo indicado. Otro punto a favor de la tauromaquia. Solamente queda dilucidar si la flatulencia de un toro genera más metano que la taleguilla de Curro Romero en sus peores tardes. Dicho esto con todo el respeto del mundo hacia el Faraón.

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