El flamenco y las vanguardias se encuentran en el Reina Sofía

  • El museo exhibe más de 400 obras de artistas como Picasso, Dalí, Gutiérrez Solana, García Lorca, Romero de Torres y Modigliani en la exposición 'La noche española'

La relación de influencia del flamenco con la modernidad y las vanguardias artísticas queda reflejada en las más de 400 piezas que forman La noche española. Flamenco, vanguardia y cultura popular 1865-1936, una de las exposiciones más ambiciosas de las organizadas por el Museo Reina Sofía.

Pinturas, esculturas, fotografías, dibujos, decorados, figurines, vestuario, más de 40 proyecciones, publicaciones y documentos componen un amplio abanico en el que los comisarios Patricia Molins y Pedro G. Romero revisan, por primera vez, cómo el imaginario de lo español aparece tanto en las expresiones artísticas más populares como en las experimentaciones vanguardistas.

Los comisarios explicaron que tanto el flamenco, concebido como cultura popular moderna, como las vanguardias artísticas surgen a finales del siglo XIX. "El flamenco era el rock and roll de los artistas de vanguardia", afirmó Romero, que señaló que lo que hoy se entiende por flamenco se ha construido: "No era nada que estuviese en la sangre del pueblo español, ni en la tradición. La modernidad ayuda mucho en la construcción de la estética de lo flamenco".

Organizada con la colaboración de Caja Duero, la exposición, que podrá visitarse hasta el 24 de marzo, cuenta con la presencia de 150 autores, entre los que figuran Delaynay, Picasso, Manet, Picabia, Dalí, Gutiérrez Solana, Regoyos, Anglada Camarasa, José Caballero, Maruja Mallo, Federico García Lorca, Gustavo Adolfo Bécquer, Gargallo, Zuloaga, Alberti, Romero de Torres, Oscar Domínguez, Penagos, Nonell, Modigliani, Benjamin Palencia, Man Ray o Mariano Benlliure.

Junto a estos figuran autores menos conocidos que aportan una producción indispensable en el discurso de esta "exposición coral", con un recorrido cronológico divido en 14 salas que parte de dos fechas significativas: el año en que viaja Manet a España (1865) y el momento en que el cantaor Silverio Franconetti regresa a Sevilla y sienta las bases de lo que sería el cante flamenco.

La muestra se inicia con un retrato de la bailarina Carmencita, de William Merrit Chase, de 1890, y un fragmento de una película de Thomas Edison de 1894, en el que aparece la artista española bailando durante una actuación en Nueva York.

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