proyecto ocnos. grupo de música contemporánea

"Hay que expandir el monótono horizonte de la música comercial"

  • El Festival de Música Contemporánea recibe el jueves en el Conservatorio Superior a la formación, integrada por un guitarrista y un clarinetista y que presentará el programa 'Entropías'

Los integrantes de Proyecto OCNOS. Los integrantes de Proyecto OCNOS.

Los integrantes de Proyecto OCNOS. / jUAN CARLOS VÁZQUEZ

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Pedro Rojas Ogáyar y Gustavo A. Domínguez Ojalvo son Proyecto OCNOS, grupo surgido hace tres años que desde Sevilla llega a Córdoba el próximo jueves (20:00) para actuar en el XX Festival de Música Contemporánea.

-¿Cómo surge la formación? ¿Cuál es su proyecto artístico?

-Proyecto OCNOS nace en el año 2014 como resultado del interés que teníamos por la música actual y del siglo pasado, lo que se suele despachar con la etiqueta genérica de música contemporánea, y de la inquietud que compartíamos por el desconocimiento general de esta música entre el público potencial que pensamos que tiene. Con esta ilusión empezamos un proyecto pequeño, flexible, pero sin complejos, con el que pudiéramos llegar al mayor número de personas y crear un vínculo entre estas músicas (pues son muchas y muy variadas) y el público. Para ello nos propusimos desde el principio varias directrices, como tener muy clara la unidad de los programas (ya sea por estilo o por temática), plantear los conciertos desde una cierta perspectiva escénica (una de las grandes asignaturas pendientes de los músicos), no renunciar a cierto perfil pedagógico para con el público y poner especial atención a la creación musical en nuestro país. Además no queríamos renunciar a los clásicos del siglo XX, que consideramos que no han sido suficientemente interpretados y reconocidos y que suponen un paso previo a la comprensión de la creación musical más actual.

-¿Cómo ha sido la evolución del grupo en estos años?

-Han sido tres años muy intensos y divertidos en los que hemos aprendido muchísimo. Nadie nace sabiendo, y no éramos una excepción. A pesar de que nuestro interés por la música actual nos había llevado a conocer un poco más de este mundo que la media de los músicos clásicos, ahora nos damos cuenta de todo el camino que hemos recorrido en este aspecto y el que nos queda por conocer. Poco a poco fuimos adquiriendo cierta sabiduría sobre los diferentes estilos y escuelas de los últimos 50 años, fuimos conociendo lo que estaban haciendo otros grupos y compositores jóvenes, nuevas técnicas..., y eso nos ha hecho evolucionar para trabajar cada vez de una manera más precisa y programar de forma más coherente. En nuestros tres años de actividad hemos tenido la ocasión de colaborar con excelentes músicos con los que hemos ampliado el ensemble ocasionalmente y hemos estrenado obras de varios compositores. Además hemos grabado nuestro primer disco, Marsias, en el que analizamos la influencia que tuvo el folklore de diferentes países sobre los compositores del siglo XX como Bartók, Takemitsu o Gerhard.

-¿Cómo se conjugan o equilibran los sonidos del clarinete y la guitarra?

-Esta instrumentación poco común es la base de nuestro grupo, pero la vamos ampliando en función del programa. Hemos hecho programas con soprano, con violonchelo, con cuarteto de cuerda... En cualquier caso, esta instrumentación es tangencial al hecho de que dos personas con intereses, ganas e ideas similares se encuentren. Si tocáramos la tuba y el acordeón, esa sería la instrumentación principal de nuestro grupo. En cualquier caso, una formación inusual, aunque pueda ser un hándicap al principio, en el ámbito de la música contemporánea se convierte rápidamente en una ventaja, pues ofrece un abanico de posibilidades poco explorado. En este caso encontramos, y así nos lo han confirmado los compositores con los que hemos ido trabajando, que son dos instrumentos que empastan muy bien y que ofrecen muchas posibilidades en términos de técnicas contemporáneas, en todas sus versiones (guitarra eléctrica y clásica y clarinetes soprano, requinto y bajo).

-¿Qué programa van a ofrecer en Córdoba?

-En Córdoba ofreceremos un programa nuevo que hemos denominado Entropías y que conjuga todos los temas de los que hemos estado hablando: conceder importancia a los compositores considerados clásicos del siglo XX, junto a la nueva creación (contamos con un estreno de la compositora Nuria Núñez) y la música compuesta en España, todo agrupado bajo un eje temático. En este caso queremos explorar el término físico de entropía en el sentido de la pérdida de energía irreversible y la tendencia hacia un orden a través de la música espectral de Tristan Murail y la música concreta instrumental de Helmut Lachenmann y su influencia; así como la preocupación por los sonidos residuales de los instrumentos (aire, roces, golpes) que pasan aquí a un primer plano de la escucha. En este sentido es un programa muy íntimo, pero también con momentos de gran intensidad, y además es muy variado estilísticamente; estamos convencidos de que será de gran interés para cualquier persona que se anime a venir a escucharnos.

-¿Cómo ven el panorama de la música contemporánea en España?

-Hay que analizarlo desde varias perspectivas: en términos generales está mal, y creemos que hay que decirlo claramente si te preguntan por ello, porque hay una tendencia generalizada a decir que todo es estupendo, sobre todo en las redes sociales, para reflejar cierta idea de éxito y mejorar la imagen, lo cual es comprensible, pero contribuye a ocultar la realidad y a impedirnos trabajar para mejorarla. Hay mucha gente trabajando mucho y bien, pero estamos lejos de que la música actual tenga en nuestro panorama cultural (de por sí ya bastante escuálido) el lugar que, humildemente, creemos que merece. En cambio, a nivel artístico estamos bastante bien: hay muchos compositores e intérpretes con mucho talento e ideas reconocidos a nivel internacional, pero la mayoría no son, en absoluto, profetas en su tierra. Hay cierto apoyo a nivel institucional, que fluctúa irregularmente según la situación, pero en la mayoría de los casos sospechamos que ese apoyo está deficientemente enfocado y existe más para cumplir con el expediente que por un interés real en la difusión y crecimiento de la creación musical actual. La excusa oficial es que esta música no es viable porque no tiene público; sin embargo nuestra experiencia es que, si se hacen las cosas bien y se cumplen las condiciones adecuadas, esta música puede atrapar a cualquier oyente con un mínimo de inquietud, y es por ellos y por expandir el monótono horizonte de la música comercial por lo que hay que trabajar.

-¿Y en Andalucía?

-En el caso concreto de Andalucía pensamos que tenemos muchísimo potencial, talento e ideas para ser una región puntera a nivel cultural, pero permanentemente encontramos trabas en ciertas inercias que son difíciles de romper. El festival de Córdoba, con sus milagrosas 20 ediciones, es uno de los oasis (junto a grupos como Taller Sonoro, NeoArs y proyectoeLe y ciclos como el del Central de Sevilla o la Cátedra Manuel de Falla de Cádiz) que encontramos en nuestra región, por norma general desértica en lo que a música actual se refiere. Sin embargo hay una ebullición de proyectos e iniciativas, de las que ya hemos mencionado algunas, que nos consta que sorprende e interesa más allá de Despeñaperros y de la que nos debemos sentir orgullosos. Creemos que, como en toda nuestra historia reciente, seguimos teniendo cierto complejo de periferia que a veces nos impide ir más lejos.

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