Otro excelente primer CD

Otra vez vengo a contarles el mismo cuento. El de un joven guitarrista virtuoso con un primer disco pleno de excelentes músicas nuevas. En este caso el perfil es el de virtuoso puro, niño prodigio del flamenco, que asombró y arrasó en el festival de La Unión a sus 20 años. El disco está registrado en la casa de Gerardo Núñez, El Gallo Azul, y tiene dos vertientes muy distintas. El toque festero (bulería, rumba, tanguillos), social, en el que aparecen las colaboraciones de lujo: los pies de Farruquito y Farruco, las guitarras de Cerreduela y Diego del Morao, el piano de Pablo Suárez, las voces del Guadiana, etcétera. Y otra zona más íntima y grave, en la que destaca la guitarra solista por soleá, tarantas y rondeñas.

En estos temas demuestra estar a la vanguardia en lo que respecta a melodías y armonías de la guitarra flamenca contemporánea. El toque de Rey es viril y al mismo tiempo reposado. Virtuoso y también sensible al silencio. A Rey le seducen las melodías en tono menor. Está claro que las piezas festeras, mayoritarias, lo acercan más a las llamadas músicas del mundo y al jazz ligero. Así rumba y tanguillos y el tema que cierra la obra (no recogido en los créditos) se acogen a la fórmula de rueda armónica con variaciones. No obstante destacamos la contundencia de las bulerías, en especial la firmada a medias con Cerreduela, tocaor madrileño al que Rey reconoce como maestro, aunque hay otros dos cortes por este palo en el disco.

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