"Es más difícil afrontar la vida que llegar a la cumbre"

Es el rostro femenino del alpinismo más conocido de nuestro país. Esta leridana comenzó a interesarse por el mundo de la espeleología hace 15 años y cuenta en su haber con múltiples retos conseguidos, como haber escalado alguna montaña del Himalaya, por ejemplo. Pero para ella no es suficiente. Sus múltiples inquietudes la han llevado a colaborar con varias ONGs y hasta ha hecho alguna incursión en el mundo de la moda.

--A la mayoría de los niños cuando son pequeños les da por la natación, el baloncestoý ¿Por qué escogió la espeleología?

-Yo siempre he sido muy aventurera, me gusta descubrir cosas nuevas... Pero no empecé en esto. A los nueve años competía en piragüismo y no se me daba mal. El cambio fue 'culpa' de mi hermano, que entonces estaba impartiendo un curso de escalada deportiva en el Centro Excursionista de Lérida. Allí descubrí esta disciplina.

-¿Qué significa para usted ser la primera mujer que ha alcanzado la 'Cima del Mundo'?

-Pues últimamente... Una etiqueta, para que te voy a mentir. No fue algo que persiguiera, ni siquiera lo considero el ascenso más importante de mi carrera, pero parece que la gente lo sigue recordando.

-¿Es éste un deporte machista o no existen las diferencias de género?

-Hace mucho que decidí no planteármelo. Cuando te embarcas en un proyecto de estas características, el equipo es fundamental. Busco a gente de mi nivel para escalar y si me aceptan, lo mismo me da que sean mujeres u hombres.

-Se habla mucho de la soledad del alpinista. ¿Qué piensa cuando está buscando la cumbre?

-No es exactamente que me sienta sola...¿Cómo explicarlo?Llega un momento que estás tan concentrada que experimentas una especie de recogimiento, parecido a la meditación. Ese tipo de aislamiento ha sido muy beneficioso para mi equilibro mental.

-Me imagino que para soportar un deporte como éste, necesitará tener una gran fortaleza mental. ¿Qué es más duro: escalar el K-2 o afrontar los reveses de la vida?

-Estoy segura de que la vida requiere una fortaleza mucho mayor que el alpinismo, porque ir a por un K-2, al fin y al cabo, es una decisión que tú has tomado. Los reveses del destino no se pueden prever y aceptarlos con positivismo, es algo admirable.

-En otros deportes, como el fútbol, los cracks de la liga ganan cifras astronómicas. ¿Por qué no les pasa eso a los alpinistas?

-La única vez que he cobrado por escalar una montaña ha sido cuando subí al Everest con el equipo de IMAX, que por cierto, el año que viene estrenan la segunda parte del documental. Me parece increible que los clubes paguen 35 millones de euros por un futbolista, pero eso también sucede en otros ámbitos como la política o el mundo de la moda. Es el poder de la televisión.

-¿La fama bien utilizada puede ser una instrumento útil?

-Yo colaboro con varias ONGs, porque todo el mundo es un poco mitómano y a mi no me cuenta nada prestar mi imagen a una causa que lo merece.

-Se ha atrevido con la ilustración de libros infantiles e incluso ha sido 'Chica Danone'. LLeva una vida intensa, pero... ¿Sería capaz de dejarla por algo?

-No. Hay veces que pienso en el poco tiempo que tengo para mi, por ejemplo cuando quiero organizar un viaje y no puedo. Pero en el fondo debe de ser que tengo un espíritu inquieto y me gusta eso de no saber que pasará mañana. Para superarme, necesito ir cambiando de proyectos constantemente.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios