El coraje de Atalaya

Autor: Bertolt Brecht. Compañía: Atalaya. Reparto: Carmen Gallardo, Lidia Mauduit, Raúl Vera, Silvia Garzón, Manuel Asensio, María Sanz. Adaptación y dirección: Ricardo Iniesta. Fecha: sábado 2 de noviembre. Lugar: Teatro Góngora. 1/2 entrada.

El puente de los Santos de este año parece no haberse aliado con las artes escénicas, hecho que pudimos comprobar el pasado sábado en el Teatro Góngora con una pobre media entrada para ver Madre Coraje, a cargo de la compañía Atalaya.

Ambientado en la Guerra de los 30 años que asoló el centro de Europa en la primera mitad del siglo XVII, el carromato de Madre Coraje tirado por sus tres hijos acompaña a los combatientes, ofreciendo sus mercancías al coste que le sea más ventajoso. Para ella la guerra es un modo de vivir como cualquier otro. Justifica su codicia y falta de escrúpulo por necesidad de sacar adelante a sus hijos. Un negocio que en su afán de mantener le obligará a ver cómo sus hijos perecen víctimas de las atrocidades que ocurren en toda contienda.

La compañía sevillana sirve una propuesta arriesgada y comprometida, con un sentido estricto de llevar al espectador al terreno donde el sentimentalismo quede relegado a un segundo plano en beneficio de presenciar los hechos de forma objetiva. Este distanciamiento tan perseguido por el Teatro Épico de Brecht cobra vida en el montaje propuesto por Atalaya con la plástica y riqueza visual que les caracteriza. El espacio escénico se transforma con los pocos elementos que interactúan con el reparto. También es acertada la inclusión de espectadores dentro del espacio de trabajo como testigos activos de lo que sucede. Un detalle más a tener en cuenta es la incorporación de los temas musicales que Paul Dessau compuso para esta obra y que interpretan en alemán. Una sonoridad que confiere al espectáculo mayor fuerza y belleza. Entre tanta minuciosidad en cuanto a recursos, el equipo de actores y actrices no se queda atrás y para esta ocasión hablamos de equipo con mayúsculas. Su forma de trabajar, bajo la hábil dirección de Ricardo Iniesta, revela la complicidad necesaria para sacar adelante una obra tan compleja de llevar a escena. Con un número tan reducido de profesionales, salvando Madre Coraje y Katerina, la hija muda, todos doblan personajes y se esfuerzan por que el dinamismo de la obra se mantenga durante los más de noventa minutos que dura la función. Es de obligación mencionar el magnífico trabajo que Carmen Gallardo realiza. Su generosidad la demuestra ofreciéndonos una Madre Coraje que recordaremos por mucho tiempo. Con Madre Coraje Atalaya vuelve a vestirse de largo para celebrar su 30 aniversario. Treinta años compartiendo con el público un lenguaje que no es familiar, falto de convencionalismos y, en la mayoría de los casos, poco agraciado a nivel comercial. Por muy cuesta arriba que se pongan las circunstancias les deseamos que sigan tirando del carro.

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