La condición humana al desnudo

  • José Manuel Belmonte exhibe hasta el próximo 16 de enero una quincena de obras figurativas de desnudos en la estación del AVE

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Entre la confusión y las prisas de los viajeros de la estación del AVE, y abrigos y maletas rodando de un lado a otro, aparecen 15 cuerpos desnudos que se alzan sobre finos pedestales, casi imperceptibles, que elevan las figuras hiperrealistas hacia el cielo. Se trata de una quincena de estatuas realizadas con resina de poliéster distribuidas por el recinto y dando la bienvenida a los cientos de viajeros que cada día pasan por ella y a los viandantes que deambulan por su interior.

La exposición, realizada por el artista cordobés José Manuel Belmonte (Córdoba, 1964), muestra en cinco series -Cogiendo la Luna, Hombres pájaro, Anatomía del alma, Los desmembrados y Los viejos- el sentido de la condición humana a través de estas figuras de definidas anatomías desnudas. El autor reconoció ayer en la presentación de su obra que para él "esto es un sueño de hace años".

La localización de la muestra responde a un deseo del artista, ya que "de vuelta de un viaje pensé en ubicar mis esculturas aquí por el espacio, la poca limitación, por los techos altos", explicó Belmonte.

Esta exposición es fruto de tres años de trabajo en el taller que han dado como resultado una obra "que quizás la gente no está acostumbrada a ver de mí, quizás el público retiene más en la retina las obras monumentales, pero éste es mi trabajo más personal", reconoció. "Lo he hecho con toda el alma, lo he creado con mi alma", apuntó el creador.

Aunque "no siempre bien reconocido en su trabajo", Belmonte ha tenido una trayectoria clara, proyectada hacia la escultura figurativa, como describió Rafael Blanco, primer teniente de alcalde de Cultura del Ayuntamiento, en la presentación. Con esta exposición la ciudad reconoce la obra de José Manuel Belmonte, un artista que fue galardonado en 2007 con el Premio Nacional de Escultura de la Fundación de las Artes y los Artistas por su obra Hombre pájaro, una creación de bronce de 200 kilos que fue expuesta en el Museo Thyssen, y que es una de las tres obras dan la bienvenida en el vestíbulo de la estación de trenes.

La muestra consta de cinco partes. La primera, que se expone en el exterior del recinto, en la fuente de entrada, se titula Cogiendo la Luna, y consta de una única escultura de 3,5 metros de altura. Al penetrar en la estación, el visitante se encuentra con el conjunto de los Hombres pájaro, encabezada por el premiado Hombre pájaro I. Más adelante, se sitúan las dos obras que conforman Anatomía del alma, con las que Belmonte quiere expresar "cómo se produce una dualidad entre lo real y lo divino, que existe un conflicto entre el cielo y la tierra".

Al fondo del recinto aparecen Los desmembrados, esculturas de cuerpos mutilados con posiciones atléticas que, según el artista, "simplemente son formas anatómicas jugando mucho con el equilibrio y el volumen".

Por último, en una de las pasarelas se encuentran Los viejos, un conjunto de dos figuras y dos relieves con los queBelmonte quiere realizar un reconocimiento "a algo que a mí me sobrecoge que es la tercera edad".

Las obras de esta sección representan "lo que es la vida, la trayectoria de una persona, que llegado un momento de su vida que se para". Por ejemplo en Jaque mate el autor ha querido transmitir esta idea, "el personaje piensa que su vida es un tablero de ajedrez y según cómo mueva las fichas" así transcurrirá su destino.

El artista conceptualiza su homenaje particular elevando las figuras o recostándolas. La serie está formada por Punto suspendido-suspensivo, Jaque mate, Al solecito y Largo es el camino. La muestra permanecerá expuesta hasta el 16 de enero.

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