"Algo muy bueno tendrá la Capitalidad Cultural cuando tantos la queremos"

  • La candidatura burgalesa afronta la pugna por 2016 con la certeza de que el hecho de trabajar por el proyecto ya supone un beneficio · La idea partió de la Federación de Empresarios de Hostelería

Desde hace un año y medio, Burgos forma parte de la cada vez más extensa relación de ciudades españolas que aspiran a ser declaradas Capital Europea de la Cultura en 2016. La ciudad castellana sustenta en su riqueza patrimonial un proyecto que arrancó con un concierto de Montserrat Caballé en la Catedral y que posteriormente ha sido reforzado con diversos acontecimientos culturales. El próximo paso será la creación de una fundación que tomará las riendas de la candidatura.

-¿Qué desarrollo ha tenido el proyecto desde su nacimiento hasta la actualidad?

-El 11 de enero de 2007, el pleno del Ayuntamiento, recogiendo una idea de la Federación de Empresarios de Hostelería, aprobó el proyecto de convertir a Burgos en la Capital Europea de la Cultura. Lo primero que se hizo fue incorporar todo el planteamiento de la candidatura al Plan Estratégico Global de Burgos, un plan de desarrollo con el que la ciudad cuenta desde 2002 y en el que están representados prácticamente todos los sectores empresariales, financieros, sindicales y políticos de la ciudad. Este plan tiene en principio un desarrollo de diez años e incorporó la Capitalidad como uno de sus ejes estratégicos. De cara al ciudadano, desde el primer momento comenzó una campaña de difusión y en octubre de 2007 abrimos una oficina de información ciudadana para llevar a cabo una campaña de adhesiones y otra de recogida de iniciativas y sugerencias. Y también con objeto de organizar acontecimientos de promoción del proyecto.

-¿En qué pilares sustenta Burgos sus aspiraciones a la Capitalidad?

-Básicamente, en la riqueza patrimonial. Burgos tiene tres declaraciones de Patrimonio de la Humanidad: el Camino de Santiago, los yacimientos de Atapuerca y la Catedral. Basándonos en Atapuerca, hay una idea clave que es eje central de la candidatura: el desarrollo humano en todos sus sentidos. Y hay un tercer pilar: la sostenibilidad. Burgos está trabajando mucho en los últimos años en proyectos de sostenibilidad y accesibilidad y ha obtenido algunos premios internacionales. Otros aspectos que tenemos en cuenta son la innovación y la dimensión europea.

-¿Cómo es actualmente la realidad cultural de Burgos?

-Al ser yo gerente del Instituto Municipal de Cultura y Turismo, la respuesta no puede dejar de ser en alguna medida sesgada. Pero, tendiendo a la objetividad, lo que puedo decir es que en infraestructuras culturales lo que nos faltaba lo vamos a tener. Se están desarrollando las obras de un gran auditorio que será inaugurado dentro de año y medio. El tejido ciudadano y social en materia cultural tiene mucha viveza. Tenemos muchas asociaciones culturales que gozan de una gran presencia social. Y, por supuesto, está la programación cultural de las instituciones. Hay varios agentes culturales, de los cuales el más importante es el Ayuntamiento por capacidad y por presupuesto. En Burgos hay dos grandes cajas de ahorro eminentemente provinciales que tienen obras sociales con un nivel muy elevado de oferta cultural. También hay iniciativas particulares esporádicas que tienen su hueco en la programación cultural. Estamos trabajando para poner en marcha infraestructuras no exclusivamente culturales pero que también cuentan en un proyecto de estas características.

-Uno de los siguientes pasos en el desarrollo de la candidatura va a ser la creación de una fundación. ¿En qué momento se encuentra este proyecto?

-En la fase de estudio de los estatutos por parte de los servicios jurídicos del Ayuntamiento. Los estatutos están redactados y tienen el visto bueno del pleno municipal. La fundación no sólo pretende gestionar el proyecto sino recaudar fondos, para que no todo recaiga sobre la administración local. Tenemos que conseguir socios de la fundación que aporten cantidades significativas. Pero sufrimos un hándicap que también tiene Córdoba: hay dos ciudades de la misma comunidad autónoma luchando por el mismo proyecto, lo cual complica las cosas, porque si bien el apoyo institucional es para ambas, el apoyo monetario habrá de repartirse.

-¿Cómo ha calado el proyecto en la ciudadanía y en el sector privado de la ciudad?

-Muy bien. El proyecto partió del sector privado y ha calado extraordinariamente bien en la ciudad. El otro día llegó una carta de una empresa de calcetines que exporta al extranjero y que quiere regalar calcetines con el logotipo. La industria ha respondido muy bien, y esto es muy importante porque Burgos es una ciudad eminentemente industrial, con mayor potencial industrial que turístico. La sociedad civil está mostrando interés por adherirse a la candidatura y por participar en las actividades. La gente está respondiendo con ilusión, lo que no quiere decir que no haya un cierto pesimismo por la sensación de haber llegado un poco tarde. En realidad, nos estamos dando cuenta de que no es para tanto, porque después han llegado muchas más, pero al principio teníamos esa sensación, sobre todo cuando nos comparábamos con Córdoba o Tarragona. A esto hay que sumar el pesimismo tradicional del castellano, que piensa que la periferia siempre gana y el interior siempre pierde. Es un hándicap psicológico con el que hay que luchar. Es una de nuestras debilidades. Pero los ciudadanos están respondiendo. Hemos tenido una Noche Blanca -he visto que Córdoba celebra ahora su Noche Blanca del Flamenco- que contó con 45.000 participantes entre todas las actividades. La gente tiene ganas de involucrarse.

-¿Cómo se analiza desde Burgos la competencia que ha surgido por la Capitalidad entre ciudades de todo el país?

-No contribuye al optimismo, pero estamos percibiendo que algo muy bueno debe de tener la Capitalidad Cultural cuando tantos la queremos. Quizá se pensaba al principio que esto era otra cosa de los políticos, que se dedican a enredar al ciudadano, pero se ha superado ese descrédito con la certeza de que es un proyecto muy interesante por el que muchas ciudades están apostando. Y, sobre todo, creo que está calando la idea de que, se consiga o no la Capitalidad, el proyecto ayuda a crear ciudad, a crear cohesión social, conseguir una identidad cultural, involucrar en un objetivo común a muchas entidades que nunca habían desarrollado un proyecto juntas... Es verdad que algunas declaraciones del presidente del Gobierno respecto a Córdoba no han sentado nada bien, pero también tenemos claro que los Estados miembros no pueden inmiscuirse en la designación. Confiamos en la profesionalidad del jurado y en la independencia de los estamentos europeos. Hay grandes rivales en la pugna que quizá desde algunas ciudades no se perciben como tales. Hablo, por ejemplo, de San Sebastián y Valencia. Está mucho en el ambiente la idea de Córdoba como gran rival pero seguro que a Córdoba no se le olvida que hay grandes rivales como Valencia, por su capital humano y económico, y San Sebastián, que tiene una imagen exterior muy buena, con el único hándicap del terrorismo. En cualquier caso, todas vamos a salir beneficiadas: trabajar por este proyecto ya nos hace ciudades mejores. Y cuanto más tarde nos digan que no vamos a ganar, más tiempo estaremos trabajando en ello.

-¿A ese pesimismo contribuye el hecho de que una ciudad de la misma comunidad autónoma, Salamanca, ya haya sido Capital Cultural de Europa?

-Creo que no. Salamanca es una ciudad muy distinta a Burgos, más cultural que industrial. La Capitalidad supuso un gran espaldarazo para Salamanca en términos de programación cultural, infraestructuras..., así que esa experiencia cercana nos produce más bien ilusión. Confiamos en que no se tenga en cuenta que otra ciudad de la comunidad haya tenido la Capitalidad. No le damos mucha importancia.

-Algunas candidatas están apostando por establecer vínculos con ciudades que han sido o van a ser Capital Cultural de Europa. ¿Burgos se plantea este trabajo?

-Creo que es un arma de doble filo. Algunas ciudades están buscando incluso el hermanamiento con alguna ciudad polaca. Sinceramente, creo que unir el programa propio al de otra ciudad puede ser bueno si les dan la Capitalidad a las dos pero puede ser un factor para que no te la den si la otra ciudad no está a la altura. Puede ser problemático. En cuanto a ciudades que ya han obtenido la Capitalidad, nosotros hemos estado en Sibiu -Rumanía-, una ciudad que tiene el mismo número de habitantes que Burgos y de carácter industrial, por lo que consideramos que es un punto de referencia que nos puede servir. Pero la variedad de ciudades que han obtenido el título es tan grande... ¿Qué tiene que ver Burgos con Liverpool, por ejemplo? Lo que sí estamos haciendo es trabajar con ciudades con las que ya manteníamos relación. Burgos tradicionalmente ha tenido mucha relación con Flandes, así que vamos a aprovechar nuestros contactos con Bruselas, Gante, Utrecht..., para trabajar en la línea de la integración europea. Son ciudades con las que nos interesa trabajar independientemente de que hayan sido o no Capital Europea de la Cultura.

-¿Cuántas adhesiones llevan recogidas?

-Cerca de 30.000. No son muchas en comparación con Córdoba, pero empezamos más tarde. No es un factor decisivo pero sí lo es de cohesión ciudadana.

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