2007: balance de un año entre un débil concurso y un digno festival

  • El Año del Flamenco celebrado en 2006 no ha repercutido en la mejora del escenario flamenco de la ciudad, que sigue arrastrando las mismas carencias

El año da sus últimas bocanadas, un 2007 en el que ha tocado Concurso Nacional de Arte Flamenco en Córdoba para recordarnos que todo sigue igual y para qué cambiar, sólo un poquito de emplaste para disimular abolladuras y todos tan contentos. Habrá que esperar a 2010 para asistir a una nueva edición de un certamen que se mantiene en la cuerda floja desde hace varias ediciones. Un año que se marcha con el almanaque repleto de tachaduras en señaladas fechas con la promesa de que algo grande debería haber pasado, fechas caducadas que sólo han servido para alimentar y justificar ruedas de prensa a bombo y platillo, y de nuevo la intentona de poner la zanahoria delante de nuestros ojos.

Varios años llevamos con la cantinela de la Casa del Flamenco-Museo Fosforito en la Posada del Potro; ya parece que queda poco para su puesta en marcha, pero son muchos los desmemoriados cuando se recuerdan las promesas incumplidas por los responsables de la cultura municipal cordobesa, los plazos dados como definitivos pero nunca cumplidos. Pero no pasa nada, aquí estamos acostumbrados a tener paciencia -se ha tenido con el remozado Teatro de la Axerquía, por ejemplo-; carácter senequista se dice: Lucio Anneo siempre a mano tanto para un roto como para un descosido. Lo ha dicho a este diario el propio Andrés Ocaña, un viejo lobo en cuestiones munícipes: "En Córdoba todo arranca a la tremenda pero las cosas se terminan desinflando". Pues nada, a aplicarse el cuento, que eso es lo que hay, que diría el castizo.

Se celebró un Año del Flamenco en 2006 que no ha tenido ningún rédito para la ciudad: no tuvo trascendencia por mucho que los organizadores se empeñen en maquillarlo, repercusión nacional e internacional; vamos, no la ha tenido ni en 2007 aunque hubiese sido como mera resaca flamenca. Otra oportunidad para el despegue definitivo del flamenco en la ciudad que se volvió a perder, que no se retomó en este año, delineándose un horizonte nada optimista, sólo sesión continua de una mala película.

Al menos en 2007 el flamenco en Córdoba deparó momentos sublimes gracias al Festival de la Guitarra, que supo elegir y programar los espectáculos adecuados para asegurar el éxito, incluso con el buen gusto de escoger a artistas que están forjando, desde el presente, el futuro de este arte: Miguel Poveda, Juan Carlos Romero, Eva la Yerbabuena; espectáculos ejemplares, propuestas valientes y de alto nivel artístico que lograron la respuesta del público. Nada que decir de Paco de Lucía inaugurando uno de los espacios culturales más demandados por la ciudadanía, el Teatro de la Axerquía.

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