"Visitar a Vicente Núñez en Aguilar era una fiesta para la inteligencia"

  • El escritor malagueño ganó el pasado jueves la séptima edición del premio de poesía Vicente Núñez, convocado por la Diputación de Córdoba y dotado con 6.000 euros, con la obra 'Arquitectura efímera'

Nacido en Frigiliana (Málaga) en 1951, Francisco Ruiz Noguera es una de las voces de referencia de la poesía española actual.

-¿Qué supone Arquitectura efímera en el conjunto de su trayectoria?

-Es un libro que, lógicamente, participa de lo que son las claves de mi poética a lo largo de años; en este sentido, está centrado en la temporalidad y la memoria. Como en libros anteriores, el cuidado en lo expresivo, la sugerencia y lo connotativo están también presentes en él.

-Arquitectura efímera es también el título de un disco del grupo Fangoria. ¿La coincidencia es casual?

-Antes que el título de ese disco o de este libro, "arquitectura efímera" recoge un concepto propio del Barroco; la fugacidad, lo evanescente, el simulacro: eso es lo que hay detrás de esa denominación que apunta a una visión barroca de la vida; no se trata de una denominación de ahora sino que se remonta una tradición artística a la que me siento muy cercano y a la que, en cierto modo, homenajeo aquí.

-¿Se reconoce en la voz de sus primeras obras?

-Aunque en la obra de cualquier creador se dé una lógica evolución, creo que siempre hay algo de la voz personal que sigue manteniéndose como, digamos, "sello de estilo propio" o "concepción personal del mundo", por eso, en parte, sí me reconozco en aquellos libros iniciales aunque, claro está, la evolución se produzca; una evolución, que, en mi caso, ha ido tendiendo, creo, hacia lo reflexivo y la concentración en lo expresivo. Desde luego, lo que sí ha estado y está presente es el verso-lema con que se abren todos mis libros publicados: el gongorino "A batallas de amor campo de pluma".

-¿La poesía debe ser el resultado de una alianza entre estilo y sentimiento?

-Sin duda. La poesía, el arte en general, debe emocionar, pero lo que hace que la emoción y el sentimiento tengan un valor artístico, poético, es el enfoque y el tratamiento formal que se les da. Si algo falla en esa alianza, ese valor puede desaparecer. Como decía Valéry, la poesía es un arte del lenguaje, o como advirtió Mallarmé, un poema no se hace con ideas sino con palabras, que, por supuesto, no hay que confundir con palabrería o verbalismo gratuito.

-Como poeta, ¿de qué manera afronta el conflicto o el diálogo entre la realidad y la imaginación?

-Creo que ambas -realidad e imaginación- forman parte de la experiencia personal: son dos facetas de esa experiencia; es algo así como la mirada al exterior y la mirada al interior: ambas miradas parten de la misma persona. Cuando hablo de experiencia, me refiero, claro está, a cualquier tipo de vivencia: desde la más cotidiana e "intrascendente" hasta, por ejemplo, lo que concierne a lo artístico, a lo cultural. Todo es "materia" para la poesía, para el arte, tanto lo que aporta la mirada hacia lo real-externo como lo que nos llega de la mirada hacia lo no menos real-interno.

-¿Qué tipo de valores, carencias o aciertos advierte en las propuestas de los jóvenes poetas de ahora?

-La voz de los jóvenes poetas es siempre fundamental en cualquier momento de la historia literaria. Cuando estamos ante verdaderos poetas -y no ante meros seguidores de modas-, son esas voces jóvenes las que, por lo general, van apuntando los nuevos caminos. Creo que ahora hay un buen número de jóvenes que tienen mucho que decir -de hecho lo están diciendo- en la poesía española actual. En esto, precisamente, Córdoba no va a la zaga; al igual que Málaga. Siempre procuro estar al tanto de esas nuevas voces; de hecho, este mismo año he publicado la antología Frontera Sur, en la que recojo una amplia muestra de lo que están escribiendo los jóvenes poetas malagueños.

-¿Conoció a Vicente Núñez? ¿Qué destacaría de su obra poética?

-Sí, tuve la suerte de conocerlo y contar con el privilegio de su amistad. Visitar Aguilar, el Tuta y la "saleta" de su casa era toda una fiesta para la inteligencia. Tanto en su vida como en su obra, Vicente tenía una personalidad genial. Su poética es -por tomar lo que usted decía en una pregunta anterior- una perfecta muestra de esa alianza entre estilo y sentimiento. La autenticidad vital y literaria de sus poemas es lo que les hace tener una total vigencia.

-Córdoba y Málaga han mantenido en el último medio siglo una alianza poética muy singular. Ahí están figuras como Pablo García Baena, Bernabé Fernández-Canivell o el propio Vicente Núñez para demostrarlo.

-Es cierto. Esos tres nombres -tres verdaderos maestros y artistas de la palabra poética en la creación o la impresión- son una clara muestra de esa especie de hermanamiento en lo poético. La sintonía entre los poetas de revistas como Cántico y Caracola fue más allá de la cronología concreta de ambas publicaciones, y eso creo que se mantiene hasta ahora con poetas de generaciones posteriores.

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