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Viaje del Cigala al firmamento del ritmo

  • El realizador David Pareja presenta el documental 'Indestructible. El alma de la salsa', en el que de la mano del artista español recorre la historia del género desde su nacimiento

Diego El Cigala, en una imagen del documental 'Indestructible. El alma de la salsa'. Diego El Cigala, en una imagen del documental 'Indestructible. El alma de la salsa'.

Diego El Cigala, en una imagen del documental 'Indestructible. El alma de la salsa'. / m. h..

"No puedo, no puedo, no puedo", cuentan que susurraba Diego El Cigala una y otra vez, como una letanía, mientras se tapaba la cara con las dos manos. Fuera, en el Hollywood Bowl de Los Ángeles, la multitud rugía esperando al artista, cuya mujer, Amparo, había fallecido unas horas antes. Pasara lo que pasara, ella le había rogado que él debía seguir en los escenarios. Por ese compromiso con la que fue también su mánager durante más de 25 años, el cantante dio aquel concierto -de solemnidad y hondura impactantes, dijeron las crónicas-, y por esto mismo se entregó a fondo a la grabación de Indestructible, un disco grabado con auténticas leyendas vivientes de la salsa, un proyecto que su compañera le había dejado ya trazado. En ese álbum, publicado en 2016, el madrileño afincado en la República Dominicana sigue ahondando, tras la iniciática y triunfal experiencia de Lágrimas negras, en la música afrocaribeña, esta vez recreando Juanito Alimaña, Periódico de ayer, Hacha y machete, El ratón, Se nos rompió el amor o el que da título al álbum, un buen puñado de clásicos de la salsa de los años 70 sobre todo, la era dorada del género.

Un género de una riqueza extraordinaria pero sobre el que pesan tanto clichés, y a veces tantos malentendidos, derivados en gran medida de la explosión romántica-erótico-festiva de los 80, que hacen de esta música "una gran desconocida en todo Occidente", lamenta David Pareja, realizador andaluz qu acaba de presentar su ópera prima como director de cine con el documental Indestructible. El alma de la salsa, que se proyectó por primera vez en la Semana Internacional de Cine de Valladolid (Seminci) a finales de octubre, se preestrenó en Madrid y que clausuró ayer el Festival del Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana.

"De mis años como promotor conocía al actual mánager del Cigala, Pachi Espinosa, que en 2007 empezó a producirme un documental sobre Salif Keita", anota y recuerda que "tuvimos que cortar en seco ese proyecto porque justo cuando íbamos ya a filmar estalló la guerra en Mali". "Cuando me propuso hacer este trabajo, tuve claro que estaba ante una oportunidad única: viajar con El Cigala a varios países y conocer a los grandes mitos de la salsa era un privilegio. Lo que tenía claro es que yo no iba a hacer un making-of del disco", recuerda y reconoce que "a mí lo que me interesaba era trascender eso y contar su historia personal, cómo llega él a esa música que como todos sabemos no es aquella con la que se crió, y también la historia de la salsa desde su nacimiento en Nueva York; la salsa brava, que es la que le gusta al Cigala".

Salsa brava, para entendernos, es el sello Fania (y su supergrupo Fania All-Stars), Larry Harlow, Mongo Santamaría, Bobby Valentin, Ray Barreto, Roberto Roena, Willie Colón, Ismael Miranda, Rubén Blades, Óscar D'León. Y por supuesto Héctor Lavoe, el Camarón de la salsa, como lo define en el documental El Cigala antes de visitar su tumba en el cementerio de Ponce, Puerto Rico, para rendirle tributo. Es decir, la salsa de los orígenes, la de la apoteosis rítmica de metales y tambores, la que sirvió de vehículo para expresar el orgullo de la apestada comunidad latina en el Nueva York bronco de los 70, la que admite tanto la picardía, la sensualidad, el hedonismo espontáneo, la esperanza y el sueño, como la nostalgia del hogar lejano, la rabia política o la pena más honda; una música "arrabalera, pendenciera, nocturna, como lo es también el flamenco", dice El Cigala en el documental.

"En la Seminci la gente me preguntaba dónde se podía escuchar la banda sonora. ¡Y el disco está ahí desde el año pasado! Creo que el documental le va a venir bien al disco, sí, pero si además consigue que la gente conozca a Héctor Lavoe, a la Fania, a Óscar D'León..., para mí eso sería maravilloso", detalla Pareja, quien expone que en el documental "hay casi 20 minutos en los que Diego ni aparece, y eso, que yo no sabía cómo se lo iba a tomar cuando lo viera terminado, resulta que le ha encantado". A su juicio, "lo fácil para él habría sido que Sony le diese una pastaca, como se la dio, hacer ir a todo el mundo a su casa en la República Dominicana a grabar las canciones entre baño y baño y fuera". Sin embargo, continuó, "se interesó de verdad, se tomó la molestia de ir a Cuba, a Estados Unidos, a Puerto Rico, a Colombia, para estar con toda esta gente, para aprender de las leyendas de esta música, y esa misma actitud tuvo durante el rodaje del documental, muy abierto, muy cercano, siempre dispuesto a dejar hacer".

En Indestructible..., el sevillano sigue al Cigala en sus viajes por todos esos países para encontrarse y grabar (y gozar) con Larry Harlow, Bobby Valentine, Ismael Miranda, Roberto Roena, Óscar D'León, los Muñequitos de Matanzas (el gran grupo de guaguancó, una forma de la rumba cubana) o el pianista Gonzalo Rubalcaba. "La idea del viaje fue importante para estructurar el documental. Hay tres: el interior de Diego, relacionado con sus motivaciones, y hay un tono íntimo, no hay nada impostado ahí; el de la realización del álbum en sí, y como los sets de filmación iban en paralelo con el calendario de la grabación del disco siempre aprovechábamos las visitas a los países para entrevistar a todos estos artistas y profundizar en sus historias; y el viaje a través de la propia evolución de la salsa, que para mí es el más importante. Es más, si después de ver el documental alguien siente ganas de seguir tirando del hilo, yo no podré sentirme más satisfecho -concluye Pareja-. Eso es lo mejor a lo que puede aspirar este trabajo".

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