"Siempre voy hacia delante y ahora busco nuevos mercados"

  • 'De noche', el segundo trabajo en solitario del antiguo integrante de Ketama, propone un fructífero acercamiento al sonido americano más que al flamenco

Su voz suena cansada, pero con ese tono de satisfacción que envuelve a quienes se saben dueños de su trabajo. Antonio Carmona (Granada, 1965), al otro lado del teléfono y en plena promoción de su nuevo disco, es el mismo artista amable y vital de siempre. Sus viajes por Cuba, Egipto y la India no han cambiado la honestidad con la que vive la música; si acaso, parecen haber ampliado los horizontes de un experimento, el de flamenco fusión, que probó hace 25 años y con el que sigue evolucionando. "Es mi manera de expresar un flamenco de esta época", admite.

-¿Cansado de tantas entrevistas?

-No, estoy acostumbrado, llevo sin parar desde no sé ni cuándo. Cuando alguien me dice que se va a coger vacaciones, ¡me da una envidia! Pienso, ¡qué alegría, hijo! Yo llevo siete años sin vacaciones, pero que siga, por Dios (risas).

-De noche es un álbum más americano y menos flamenco, ¿eso es bueno?

-Sí, porque yo lo único que hago es evolucionar. Lo mío es una forma de hacer flamenco, no me voy a poner a cantar una seguidilla o una soleá, que ya lo hice hace 25 años con Ketama. Me parece que eso sería ir hacia atrás y yo siempre voy hacia delante: para atrás, ni para coger impulso. Con este disco lo que intento también es abrirme a otros mercados. Yo sé bien de dónde vengo.

-Dice que este disco es fruto de tres viajes que le marcaron: Cuba, Egipto e India. ¿De qué forma?

-A la India fui porque Fernando Colomo suele proyectar sus películas allí y yo toco antes de la proyecciones. Me dio la oportunidad de conocer un poco más la música hindú y él acerca también a ellos nuestra cultura. De Cuba me he traído un sonido que se ve en temas como un tango que lo he llevado al cha, cha chá, y lo he hecho a lo mejor más latino. Otro tema, Ari, Ari, O, llegó durante una travesía en barco por el Nilo: era un estribillo que cantaban los nubios.

-De su paso por Cuba también desarrolló su pasión por la fotografía. ¿Dónde se puede ver el resultado?

-Soy un aficionado. Hice una sesión de fotos allí que algún día verán la luz. Allí hay mucha vida en los balcones, ellos oyen la radio fuera y hacen su vida en la calle. Me gusta, sobre todo, retratar a los personajes.

-Con Concha Buika canta uno de los cortes más emotivos. ¿Qué tiene ella de flamenca?

-Su voz transmite muchas cosas: la cultura africana, pero también la flamenca, muy cercana a la africana. Es un personaje que cuenta historias nada más abrir la boca. En cuanto dice un ay ya te está contando la historia de dónde viene ella, nosotros y la humanidad. Es una persona que da mucho calor a los temas cuando los canta y con la que disfrutas mucho cerca, siempre se aprende con ella. En este caso escogimos un tango de Rolando Laserie, Las Cuarenta. Para mí las letras del flamenco y el tango tienen mucho que ver.

-¿A qué se refiere?

-Ellos expresan en cuatro frases lo mismo que expreso yo en una bulería. Van muy paralelos.

-Repite producción con Gustavo Santaolalla, ¿otro paso más a Norteamérica?

-Él me aporta un sonido muy profesional con músicos increíbles, tres de ellos -batería, bajo y guitarra- de unos 20 años que vienen de tocar con Prince y Paul McCartney. Esa es la frescura que tiene el disco y el calor de haber tocado los tres en directo. Esas guitarras visionarias que él usa, como las que suenan en pelis suyas como Babel o Brokeback Mountain, que las escuchas y ves una carretera o montañas. Es un disco donde cada canción parece una película: eso es lo que me gusta de Gustavo.

-Hace casi cinco años editaba su primer disco en solitario. ¿Qué espera que digan de este nuevo proyecto?

-La verdad es que a consecuencia de como está mi país tengo muchas miras puestas en América: Colombia, Argentina, Miami... Cuando arreglen la herida que tiene la música en España, vendremos los que hemos estado haciendo cosas para que conozcan mejor nuestra cultura. Yo lo que hago es dar muchos saltos a América. Aquí hay muy pocas ganas de apoyar la cultura.

-No ve salida...

-Necesitamos renovar en todos los ámbitos. No pueden estar los mismos en los mismos sitios, ni políticos ni culturales. Todo se estanca, tiene que entrar gente nueva.

-Ahora que el flamenco es Patrimonio de la Humanidad, ¿no le da miedo que se desvirtúe al estar en a tantas manos?

-Pues mira, he estado en Nueva York hace pocos días y en el Soho hay un sitio donde se enseña el flamenco y puedes desglosar todos los cantes y ahondar en nuestra raíces. Lo que pasa es que aquí no sabemos lo que tenemos. Y empezamos a ir hacia atrás. Esa distinción es una manera de acercar más a otros países nuestra raíz.

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