"Recuerdos' es, sobre todo, un disco de madurez"

  • La cantaora trianera ha publicado recientemente su segunda grabación, en la que rescata la memoria de su infancia

Esperanza Fernández se encuentra promocionando su nueva grabación, Recuerdos (Discmedi), la segunda de su carrera después de aquella que editara con su nombre en 2001 (BMG). En aquel momento declaraba que para ella el disco había sido "como parir de nuevo", sin duda en referencia al nacimiento de su primer hijo, David. Ahora, la artista, con otro hijo, Miguel, ya en el mundo, les canta a los dos en su nuevo disco -"Dos columnas de mi cuerpo / que me mantienen en pie"- y lo hace, a punto de romperse de intensidad, en el remate de unas soleares, uno de los diez cortes que integran una grabación plenamente flamenca, de cante y toque por encima de todo.

-Después de aquel disco de hace seis años que usted asemejaba a un parto, ¿puede que este sea el de una cantaora ya madura, como artista y persona?

-Exactamente, sí. Una es más madura, tiene más edad y sabe lo que quiere. Es el disco que he querido hacer, lo he elegido a mi gusto y, sobre todo, está pagado por mí, aunque he tenido la suerte de encontrar a Discmedi, que se encarga de la distribución, porque otras puertas se cerraroný Recuerdos es, sobre todo, un disco de madurez.

-¿Cómo? ¿Hasta con usted? Si en el mundillo flamenco no se habla más que de su disco desde que salió.

-Sí, ya sabemos que el mundo del disco está mal, pero yo no soy una artista que esté empezandoý Me decepcioné mucho, o mejor dicho, me dio mucha pena que muchas casas precisamente andaluzas no se interesaran por él. No había manera, así que opté por pagármelo yo. Y, fíjate, al final ha sido una casa catalana la que lo ha acogido.

-Entre el nombre del disco, Recuerdos, y la elección de los temas, la intención parece rotunda: cante flamenco y, principalmente, gitano, sin paliativos.

-Hombre, es que está cantado por una gitana, pero son cantes de toda la vida, con letras populares que lo mismo han sido hechas por gachós que por gitanos.

-De ese esquema tan gitano tan sólo parecen salirse los dos cortes de fandangos, de Huelva y de Lucena. ¿Cuál es el porqué de su elección?

-¿Y por qué no pueden ser tan gitanos como los otros, si están cantados por una gitana? El cante flamenco es libre y cada cual lo expresa a su manera, con matices que tienen que ver con las vivencias, que son distintas en cada persona. Puede que, a lo mejor, no estemos acostumbrados a que los hagamos nosotros, pero a mí me han gustado desde siempre, aunque no los haya tocado. Me llaman la atención de ellos la sutilidad y la musicalidad que tienen; además, cada uno de ellos tiene una razón de ser. Los fandangos de Huelva fueron un regalo de José María de Lepe y los de Lucena vienen de una vez que se los escuché a Fosforito, al que de alguna forma van dedicados.

-En este disco de guitarras hay un solo corte con el piano de su primo Dorantes, que ya le acompañó en la primera grabación. Y, precisamente, es el himno de los gitanos romaníes, Gelem, Gelem...

-Se podría decir que es una casualidad, aunque las casualidades no existen, son cosas que tienen que llegar. La historia es que, hace tres o cuatro años, lo canté en la Universidad de Sevilla con motivo del Día del Pueblo Gitano. La Unión Romaní me pidió que lo cantara y yo contesté que ni sabía romanó ni lo conocía; pero me lo pasaron y, cuando lo escuché, vi que allí había una profundidad y unas vivencias de mi gente que había que cantar. Es difícil por la vocalización, pero lo intenté y salió. Y el recuerdo que tengo de ese momento, el de muchos gitanos y gitanas mayores llorando, no se me va a olvidar nunca. Así que estaba claro que lo tenía que grabar.

-También hay dos coplas. La primera, por bulerías -Manolo Reyes- está muy clara, porque ha declarado que se la escuchaba a su abuela Salud de pequeña y era lo primero que iba a grabar, pero ¿cómo ha sido la de Antonio Vargas Heredia? Pura copla, pero en un tiempo muy ralentizado.

-La había escuchado hace muchos años, pero yo la copla nunca la había tocado, no me había dado por ahí. Realmente, fue un empeño del guitarrista José Antonio Rodríguez, quien me lo propuso y vio en ella un giro interesante para el disco. Me dio un CD en el que la cantaba Carlos Cano con Serrat y vi que se le podía sacar un partido muy flamenco. Y ahí está.

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