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Puigdemont era cosa de risa

  • Tras revolucionar el humor gráfico con 'Presidente Trump', Pablo Ríos riza el rizo y dedica su nuevo tebeo, que sale a la venta hoy, al ex 'president'

El 'President Puigdemont', en el lápiz de Pablo Ríos. El 'President Puigdemont', en el lápiz de Pablo Ríos.

El 'President Puigdemont', en el lápiz de Pablo Ríos. / sapristi cómics

Que el don de la oportunidad posee rasgos divinos lo sabe bien Pablo Ríos, el dibujante de cómics nacido en Algeciras y residente en Málaga, que el año pasado revolucionó el noble arte del humor gráfico con Presidente Trump, un cómic publicado por la editorial Sapristi casi en paralelo a la elección de Donald Trump como presidente de EEUU. A Ríos le dio por convertir poco antes a Trump en un personaje fidedigno a tenor del contexto hombre de negocios que se mete en líos, dibujó algunas viñetas, las colgó en Facebook y recibió poco después un encargo de la misma editorial para lanzar un cómic con aquel protagonista de cara al mercado navideño. Es decir: había que darse prisa. Ríos, autor de obras bien reconocidas como Azul y Pálido (Entrecomics, 2012), por la que fue nominado al premio al mejor autor revelación en el Salón del Cómic de Barcelona; y Fútbol. La novela gráfica (Astiberri, 2014), alumbrada junto a Santiago García, culminó en sólo una semana un repaso al Trump presidente que presentaba a la criatura en el Despacho Oval como sempiterna mise en scène y preguntándose qué diablos hacer entre tanta conversación telefónica. Presidente Trump significó la primera traducción al cómic del susodicho, contó varias ediciones y se tradujo al francés y el alemán. Dado el éxito, Ríos, que trabajaba ya en otro tebeo para Sapristi, recibió una llamada de su editor hace algo menos de dos meses: ¿Y si repetimos la experiencia con un President Puigdemont, con más tiempo y un deadline menos exigente que el de Presidente Trump? Pues claro. Ríos avanzó algunas viñetas que gustaron mucho en Roca Editorial (en la que Sapristi constituye el subsello consagrado a los cómics) y el campo parecía despejado. Pero poco después llegaron el referéndum, la aplicación del artículo 155, la huida de Puigdemont a Bruselas y el encarcelamiento de Junqueras, los Jordis y varios consellers: los acontecimientos se sucedían a demasiada velocidad. Había que aguardar un poco para comprobar si PresidentPuigdemont era una buena idea. Finalmente la luz verde llegó, pero de nuevo había que darse prisa para aprovechar las oportunidades comerciales navideñas. Dicho y hecho: Pablo Ríos facturó su cómic dedicado al hoy ex president en una semana y, tras varios días en preventa, la obra llegará hoy a las librerías.

Si para crear a Donald Trump Pablo Ríos había optado por contar la historia de un hombre que sencillamente no sabe cómo desempeñar su oficio, a la hora de llevarse a Puigdemont a su terreno ha apostado por una pátina un tanto naïf, propia de un inocentón cándido que cree vivir en un mundo cuando resulta que el mundo es otra cosa. "Lo primero que piensas a la hora de dibujar a Puigdemont es en un chiste muy malo. Pero había que definirlo muy bien. Al final, me pareció oportuno presentarlo como alguien que no sabe de dónde le viene el viento, alguien que no sabe medir las consecuencias de lo que hace". Si para Presidente Trump Ríos escogió un dibujo más rápido, con más nervio, President Puigdemont presenta un desarrollo formal algo más elaborado, pero en todo caso de la misma escuela: "Quizá la mayor diferencia sea que ahora he trabajado con chistes de una página, pero porque precisamente este formato me venía bien para dar el punch que me gusta". Con una estructura también más definida y con la aparición deliciosa de algunos invitados sorpresa, President Puigdemont hila un relato que empieza con el referéndum del 1 de octubre y termina con la llegada de Puigdemont a Bruselas: "Este final resultaba idóneo, así que sencillamente decidí no prolongarlo más allá".

Opté por presentar a Puigdemont como alguien que no sabe de dónde le viene el viento"

Si para la realización de Presidente Trump Pablo Ríos invocaba el magisterio de Charles Schulz, President Puigdemont sigue en gran medida las mismas huellas, "aunque al final voy encontrando mi propio camino en el humor gráfico. Creo que tengo un tono característico para la sátira, seguramente amable, aunque los chistes fastidien a quien se sienta fastidiado. Schulz podía parecer muy amable, pero sus críticas a la sociedad estadounidense llegaban a ser devastadoras". Ciertamente, aunque el Puigdemont de Ríos conserva esa pátina de pez fuera del agua firme en la idea de que no pasa nada por jugar un rato, la sátira sigue su curso con una determinación aplastante. En virtud de la misma escuela, Pablo Ríos no necesita hacer sangre para señalar que el emperador está desnudo. Por más que en este caso, como señala el dibujante, la desnudez del emperador haya quedado tan patente que nadie en ningún rincón del mundo se le ofrece como aliado.

Aunque desde la huida a Bruselas el caso Puigdemont reviste no poca atención internacional, Ríos es consciente de que, a priori, llevar con éxito este cómic más allá de los Pirineos será bastante más difícil de lo que fue con Presidente Trump, pero confía en que el mercado nacional sí se ponga de parte de la empresa: "Creo que hay mucha gente con ganas de leer y ver de otra manera algo con lo que los medios nos han estado dando la tabarra durante muchísimo tiempo y siempre de la misma forma. Ha habido mucha preocupación con Cataluña, todos los días había que estar atentos a lo que pasaba porque parecía que nos lo jugábamos todo a cara o cruz. Mi intención es que podamos reflexionar sobre lo que ha pasado de manera mucho más distendida, con una sonrisa, porque, con sus dosis de tragedia, la historia ha derivado en ciertos aspectos a orillas propias de una comedia". ¿Ve Ríos en el humor gráfico una futura dedicación más plena? "Me he sentido muy cómodo. No cierro la puerta", responde. Avisados quedan.

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