El Prado celebra en una exposición la juventud inédita de José de Ribera

  • La muestra, visitable hasta el 31 de julio, recorre a través de 32 obras la etapa inicial del pintor

El Museo del Prado celebra los nuevos hallazgos sobre la obra temprana del valenciano José de Ribera en la muestra El joven Ribera, en la que se reúnen por primera vez algunas obras primerizas del artista. La exposición, abierta al público desde el 5 de abril, exhibe 32 obras, entre las cuales destacan La negación de San Pedro o La resurrección de Lázaro, adquirida por el Prado en 2002 y obra clave en la reconstrucción de la actividad pictórica de Ribera, uno de los máximos exponentes en el desarrollo y la difusión del arte de Caravaggio.

Así, esta muestra antológica, comisariada por José Milicua, catedrático emérito de Historia del Arte de la Universidad de Barcelona, y Javier Portús, jefe de conservación de pintura española del Museo del Prado, da a conocer la actividad del pintor en sus primeros 12 o 14 años de carrera artística.

En esta etapa, el artista se estableció en Roma y, en los años siguientes, en Nápoles (1610-1622). Se trata de una etapa apenas conocida y que está dando lugar a un interesante debate entre historiadores y especialistas. Como la reciente atribución a Ribera de un cuadro anónimo, conocido como Maestro del Juicio de Salomón, lo que ha supuesto la incorporación de varias decenas de obras a su catálogo.

En este sentido, el director del Museo del Prado, Miguel Zugaza, subraya los "avances" y "descubrimientos" producidos en torno a la obra de Ribera, tras la gran retrospectiva que realizó la pinacoteca nacional en 1992, y destaca la importancia del paso del tiempo para "reposar y conciliar opiniones". Por su parte, el director adjunto del museo madrileño, Gabriele Finaldi, precisa que en los últimos 20 años se ha producido un verdadero "cambio sísmico" en la percepción de la actividad del artista. "Y seguirán apareciendo nuevas obras relacionadas con el joven Ribera", indica Portús.

La exposición comienza con un ámbito denominado José de Ribera versus Maestro del Juicio de Salomón, en el que se enfrentan algunas de las pocas obras que han sido atribuidas históricamente a Ribera con otras importantes obras del llamado Maestro del Juicio de Salomón.

A continuación se presentan los cuadros de Historia de Ribera en Roma, donde el artista intento aproximarse a la Historia Sagrada y a los cuadros de esta materia con abundantes personajes. Hay que resaltar en este contexto la identificación de un nuevo cuadro de Ribera, El martirio de San Lorenzo, que procede de la Basílica del Pilar de Zaragoza.

Tras los cuadros de Historia aparecen las medias figuras de Ribera, elaboradas en Roma y Nápoles. Generalmente son figuras de medio cuerpo que en su mayoría eran santos del Nuevo Testamento.

La exposición concluye con las pinturas correspondientes a los primeros años de Ribera en Nápoles, ciudad a la que llegó en 1616 y donde permaneció hasta su muerte, en 1652. En esta etapa, predominan los temas relacionados con la Pasión. En ellos juega frecuentemente con el contraste entre el cuerpo desnudo y mártir, y el afán o la mofa de quienes le rodean, siguiendo una fórmula de amplia tradición que ya había utilizado Caravaggio.

Portús anima a los visitante de esta exposición a profundizar y abarcar la obra de Ribera gracias a las más de 40 obras que alberga el Museo del Prado en el resto de sus salas, estableciendo comparaciones como la que se aprecia entre su primer San Jerónimo firmado y el último, que data de 1652.

Con esta comparación se constata claramente cómo el "impetuoso joven Ribera" se "tranquiliza y serena" con el paso de los años, concluye Portús.

La relevancia de la muestra reside en que, en primer lugar, expone cuadros que no están en el Museo del Prado -salvo El Lázaro-, y en segundo plano denota cómo el artista evolucionó a pasos agigantados experimentando con las texturas y los tonos de la piel de sus personajes.

La exposición será visitable hasta el 31 de julio.

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