Pintura postmortem

Intervención pictórica. Lugar: jardines de Orive (junto al Palacio de Orive). Clausura: 15 de septiembre. Horario de visitas: todos los días de 08:00 a 24:00.

En esta primera década del siglo XXI, el corpus postmortem de la pintura se ha visto sacudido por los más importantes cambios y transformaciones que se han operado en el territorio de las prácticas artísticas contemporáneas.

Después de que Hegel, Delaroche, Crimp y Danto diagnosticaran su muerte por su ineficacia como agentes de transformación para este mundo post-histórico, la pintura se ha visto sometida a procesos de expansión espacial y también de relectura interna o introspección en sus propios códigos y términos de producción de sentido.

En la primera línea de trabajo podemos encuadrar el proyecto de intervención pictórica El jardín de la inocencia, un trabajo de colaboración que Miguel Gómez Losada, Patricio Cabrera, Felipe Ortega Regalado y María José Gallardo han realizado durante varias semanas en el acceso al jardín de Orive dentro de la sección artística del festival Cosmopoética.

Con la colaboración de los poemas de José Luis Rey, Elena Medel, Juan Antonio Bernier, Alejandra Vanessa y Nacho Montoto, entre otros, los cuatro pintores han desplegado sus distintas maneras de afrontar un difícil proceso pictórico, más si cabe si de lo que se trata es de reflejar la naturaleza en su estado salvaje e inocente, pues, como decía Dora García en una de sus famosas frases de oro, "no hay mejor paraíso que el paraíso perdido".

Aunque los límites que separan los lenguajes de uno y otros pintores se pueden llegar a diluir en algunas ocasiones, a lo largo del espacio intervenido cada uno ha planteado una visión propia del tema a tratar. Así, Miguel Gómez Losada continúa explorando la oscura belleza de la noche, tal y como lo hiciese en sus últimas pinturas en la galería Carmen del Campo, donde las formas salvajes de la vegetación cobraban primer plano desde la oscuridad del fondo de sus lienzos.

Por el contrario, Felipe Ortega Regalado y María José Gallardo se han decidido por hacer de la ironía uno de sus mejores artefactos pictóricos, pues si el primero incorpora extravagantes y extrañas formas de contenido fálico a su cuaderno de botánica excepcional, la segunda utiliza ornamentos vegetales con semejanza a labores de costura o tiras decorativas de fabricación masiva, para fabricar entre ambos un pequeño altar con Diana cazadora, la caja secreta de Patricio Cabrera y el guiño a las vegetaciones de Gómez Losada que hace Felipe Ortega Regalado en uno de los marcos de ese extraño altar.

Finalmente, Patricio Cabrera se sirve del trampantojo, los juegos figurativos sobre el paisaje y las relaciones con el propio espacio arquitectónico para presentarnos su lúcida visión sobre esa inocencia que hace tiempo perdió la pintura, a modo de perdidos archipiélagos y verosímiles cascadas sobre el pilón de Orive.

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