Pérez Azaústre gana el Gil de Biedma con una obra sobre conflictos actuales

  • El escritor plantea una reflexión sobre la identidad del hombre contemporáneo en 'Vida y leyenda del jinete eléctrico', que establece su discurso a partir de referencias cinematográficas

Vida y leyenda del jinete eléctrico no es un poemario sino un poema-río, sin signos de puntuación, modulado por un discurso conversacional en el que irrumpen diversos temas pero que finalmente supone un cuestionamiento de las identidades individuales y colectivas en el mundo actual. Joaquín Pérez Azaústre ganó ayer el XXIII Premio Internacional de Poesía Jaime Gil de Biedma con su obra poética más ambiciosa, "un do de pecho" que marca distancias respecto a sus títulos anteriores y que muestra "una exigencia personal" en el desarrollo de la creación literaria que el cordobés quiere hacer extensiva a los autores de su generación.

"Porque ya tenemos una edad y no podemos escribir cualquier cosa", señaló el galardonado pocas horas después de conocer el fallo del jurado (por unanimidad), integrado por Luis María Anson, Pere Gimferrer, Antonio Colinas, Juan Manuel de Prada, Carlos Fernández Aganzo, José María Muñoz Quirós y Jesús García Sánchez (representante de la editorial Visor, que será la que publique la obra), con el presidente de la Diputación de Segovia, Francisco Vázquez, a la cabeza. Pérez Azaústre logra 10.000 euros, mientras que César Anguiano Silva, natural de Colima (México), se lleva 3.000 por La sangre y las cenizas, accésit del premio.

El cordobés también fue accésit del certamen segoviano en 2004, con Delta. "Desde entonces han pasado muchas cosas y he crecido como escritor", indicó, después de subrayar su satisfacción por sumar su nombre a uno de los concursos poéticos más prestigiosos del panorama español, que el año pasado recayó en el albaceteño Javier Lorenzo Candel (por Territorio frontera) y en cuyo palmarés también figuran José Luis Rey (con La familia nórdica, en 2006), Antonio Hernández, Juan Carlos Mestre, Santiago Sylvester, Concha García, Luis Javier Moreno, Esperanza Ortega, Diego Jesús Jiménez, José Luis Puerto, Fernando Quiñones y Clara Janés, entre otros.

La autonomía del lenguaje, la tensión poética en la configuración de un complejo y eléctrico caudal expresivo, la búsqueda de una "osadía" al escribir que conecte con regiones aún inexploradas afloran en una obra que se articula a partir de un continuo enlace referencial con las películas de la filmografía de Robert Redford. Sin ir más lejos, el título remite a El jinete eléctrico de Sidney Pollack, protagonizada por el actor y Jane Fonda. Una historia sobre la pérdida de los ideales protagonizada por un vaquero cuya mejor época ya pasó.

Una película de los 70, una época en la que las preocupaciones sociales y políticas se infiltran con un nuevo vigor en el cine norteamericano, como reflejan también Todos los hombres del presidente (Alan J. Pakula, 1976, con Redford y Dustin Hoffman) o Los tres días del cóndor (Sydney Pollack, 1975, con Redford y Faye Dunaway). Pérez Azaústre bebe en estas y otras cintas para tejer una reflexión en la que están presentes "cuestiones geopolíticas, la crisis de la democracia, la ecología, la libertad", a través de un esquema conversacional "en el que confluyen muchas voces que se interrogan y se cuestionan a sí mismas". En última instancia, Vida y leyenda del jinete eléctrico es un poema "sobre la identidad del hombre contemporáneo". Y un intento de anudar poesía y compromiso de una manera que se corresponde con el vértigo de los tiempos actuales.

A la hora de afrontar esta obra, el autor de Las Ollerías reconoce que los últimos poemarios de Gimferrer y José Manuel Caballero Bonald (Entreguerras) ejercieron un importante papel "motivador". En nombre del jurado, Gimferrer definió ayer Vida y leyenda del jinete eléctrico comouna "obra unitaria de gran novedad". "Realiza tentativas que había esbozado años atrás la generación novísima, tiene una presencia importantísima en ella la vanguardia extranjera pero el ritmo y muchas esencias son muy españoles, es una obra distinta a casi toda la poesía que se publica y de un muy alto nivel literario", añadió el catalán en declaraciones recogidas por la Agencia Efe.

"Hay una voluntad expresiva de dar todo lo que puedo dar", aseveró Pérez Azaústre sobre un libro que prolonga una trayectoria poética iniciada hace 13 años con Una interpretación (premio Adonais) y que ha dado como frutos El jersey rojo (premio Loewe Joven), El precio de una cena en Chez Maurice (premio Vicente Presa) y los citados Las Ollerías (premio Loewe) y Delta. Como narrador es autor de las novelas El cuaderno naranja, América, El gran Felton, La suite de Manolete y Los nadadores y el libro de relatos Carta a Isadora.

Francisco Vázquez destacó la alta participación que este año ha registrado el premio, con 781 obras de 36 países. El Gil de Biedma, apuntó, supone un nexo de unión entre todos los hispanohablantes.

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