Cine

Nostálgicos de la saga de La Guerra de las Galaxias se reúnen en Japón

  • Una convención en Tokio celebra el 30 aniversario de la saga con la presencia de Mark Hammill y del actor que interpretó a Chewbacca

La "troupe" de la Guerra de las Galaxias usó hoy la fuerza para lograr una asistencia masiva a la convención que celebra el 30 aniversario de la saga en Japón, con la presencia estelar de Mark Hammill y del actor que interpretó a Chewbacca.

Eso sí, los japoneses parecieron decantarse por el reverso tenebroso, a juzgar por la cantidad de cascos de Darth Vader que desfilaron por el centro de convenciones de Tokio donde se celebró el evento.

Probablemente complacido por tal devoción, el actor que llevó el casco oscuro original en las películas, firmó autógrafos durante horas con una sonrisa en la boca, en contraste con su personaje, que en "La Guerra de las Galaxias" se declaró irritado por la "carencia de fe" de sus subordinados.

Pero Dave Prowse es infinitamente menos conocido que el villano al que dio vida, uno de los más famosos de la historia, y tuvo que limitarse a escribir "Dave Prowse es Darth Vader" en los autógrafos.

Al aficionado que dijo con una amplia sonrisa que su plan es "encuadrar y colgar" en su casa la firma de Prowse y al resto de público le daba igual no conocer a Prowse, ni que vistiera de paisano, ni que Harrison Ford-Han Solo no estuviera en la convención.

De hecho, las colas no eran más largas en la mesa donde firmaba Mark Hamill, el actor que hace decenas de años y kilos interpretó a Luke Skywalker, que en la de Anthony Daniels, un actor que extrañamente guarda un parecido razonable con su personaje, C3PO.

Las caras conocidas no emocionan a los aficionados de Star Wars, los emociona la fuerza.

Y para eso hay que pagar.

Quien quiso un autógrafo de Hamill tuvo que pagar 20.000 yenes (187 dólares).

Eso sí, sólo 3.500 yenes (32 dólares) por la de Peter Mayhew, el gigantón que se puso el traje de Chewbacca en las películas.

El atractivo de la marca "Star Wars" es tan poderoso que desde que se inició la saga sólo en juguetes, videojuegos y productos relacionados ha recaudado más de 9.000 millones de dólares sin necesidad de grandes estrellas de Hollywood, a excepción de Ford.

En parte, gracias al derroche en el uso de la fuerza que ha hecho Japón durante años, porque compañías como Nintendo o Sony han puesto a jugar sentados en sofás de todo el mundo a millones de aficionados a Star Wars.

Pero la convención dio para mucho más que para una simple y lucrativa firma de autógrafos.

La organización montó una escuela para jóvenes jedi, donde los niños cubiertos con una capa luchaban con sus espadas láser desafiaban uno tras otro a uno de los Darth Vader del evento.

Al lado, aspirantes a Jedi más creciditos se daban consejos entre ellos para perfeccionar su manejo del sable láser o para depurar los saltos de sus coreografías de lucha.

Y en frente, una exposición llamada "The Vader Project": decenas de cascos decorados por artistas de todo el mundo y 13 japoneses, incluido uno que curiosamente se hace llamar "Chino".

Quizá el punto más extraño de la convención fue la aparición de Alien, el alienígena que ha aterrorizado a millones de espectadores en una saga que rivaliza en veteranía con La Guerra de las Galaxias.

Ocurrió en un escenario que simulaba los pasillos interiores del Halcón Milenario, la nave de Han Solo.

Un aficionado inglés vestido con un traje y tocado con un casco muy convincentes, según dijo a Efe "confeccionados en casa", luchó con su pistola láser contra el monstruo durante unos minutos.

Una vez acabada la explosión de risitas nerviosas de las chicas que sacaban fotos con sus móviles, Alien se marchó a deambular por la convención.

Pero la mayoría de los asistentes no levantaba la vista de las miniaturas y productos con la marca Star Wars, al fin y al cabo ellos tienen fe en la fuerza.

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