Nórdica publica por primera vez en España dos relatos de infancia de Virginia Woolf

  • La británica escribió las narraciones, reunidas en un tomo, cuando solo tenía entre 10 y 13 años

Virginia Woolf. Virginia Woolf.

Virginia Woolf. / el día

Virginia Woolf sorprendió desde niña, cuando entre los 10 y los 13 años escribió sus dos primeros relatos, dos narraciones sofisticadas e impropias de su edad por estar escritas desde el punto de vista de unos adultos, una pareja que afronta la paternidad, y que ahora se publican en español.

Las aventuras agrícolas de un cockney y Las aventuras de un padre de familia, en traducción de Ainize Salaberri, han sido reunidas para su primera edición en España en un solo volumen por la editorial Nórdica, con unas deliciosas ilustraciones de Maite Gurrutxaga.

A pesar del pequeño formato de la edición y las ilustraciones en color de Gurrutxaga, el director de Nórdica, Diego Moreno, advierte que no se trata en absoluto de literatura infantil ni juvenil, y pone como ejemplo la despegada y nada idealizada visión de la paternidad que ofrece una aún niña Virginia Woolf.

Moreno señala que el lector podrá descubrir a "una Virginia Woolf diferente a la imagen que ha quedado de ella; estos dos textos son alegres, divertidos, fruto del interés de una niña ansiosa por explorar -como otros muchos niños- y de llevar al papel sus experiencias literarias -también como otros jóvenes-, pero lo que sorprende es la calidad literaria y los detalles en los que fija su mirada, pues parecen muy adultos".

Como "una mirada diferente y divertida de la vida en pareja" describe el editor estas dos narraciones, en las que se cuentan las aventuras de un joven matrimonio londinense que se traslada al campo, y las vicisitudes de una joven pareja que ha de convivir son un intruso, su propio bebé.

Woolf empezó a escribir a los nueve años de edad en un periódico familiar para el que sus hermanos y ella eligieron el título de Hyde Park Gate News, en el que contaban todos los acontecimientos que se producían en el ámbito familiar, desde los trascendentes a los más cotidianos, y que plasmaban en unas páginas nunca carentes de humor y de una pizca de sarcasmo.

El 22 de agosto de 1892, este particular medio publicó el relato Las aventuras agrícolas de un cockney, en el que, según Salaberri, de quien partió la iniciativa para publicar este libro, se encuentran "algunas de las características que terminarían por ser santo y seña" de la autora y "un alma un tanto desconocida, sorprendente y risueña, que dista mucho de la imagen que se ha tenido de ella durante años".

Para Salaberri, estos dos relatos son tan importantes porque "no son los intentos de un niño cualquiera por crear algo excepcional", sino que los considera "el reflejo de una mente que sentía pasión por las letras" y que "se precipitó, aun sin conocer los riesgos, al abismo de las palabras".

Woolf, apunta Salaberri en la introducción a estos relatos, tuvo "la necesidad de sobrevivir a través de la literatura".

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