Morenatti explora los horizontes desolados de Palestina y Afganistán

  • El Teatro Cómico Principal acoge hasta el 4 de enero, en el marco de la Sección Oficial de la Bienal, una conmovedora exposición del fotógrafo jerezano producida por el Centro Andaluz de la Fotografía

Alambradas y fusiles de asalto, muros y burkas, combatientes, viudas, niños sin paz y sin esperanza pueblan las imágenes que componen la exposición de Emilio Morenatti Palestina/Afgasnistán, inaugurada ayer en el Teatro Cómico Principal en el marco de la Sección Oficial de la IX Bienal Internacional de Fotografía de Córdoba. El fotógrafo jerezano, que trabaja para la agencia Associated Press, pasea su mirada por horizontes presididos por la pobreza, la ausencia y el dolor para transmitir la angustiosa realidad de dos de las zonas más desoladas del planeta.

Producida por el Centro Andaluz de la Fotografía, Palestina/Afganistán revela, según el director de este organismo, Pablo Juliá, la capacidad de Morenatti de "crear sensibilidad y belleza en tiempos de guerra". El jerezano, nacido en 1969 y que fue contratado por Associated Press en 2002 como corresponsal en Afganistán, conjuga en su trabajo el rigor informativo con un gran talento plástico que pone siempre "al servicio de la dignidad de la persona". "Partiendo de una gran abstracción, es capaz de contar con belleza una situación imposible", indica Juliá. La de Morenatti es una mirada "culta, muy plástica, propia de un gran compositor".

La sección dedicada a Palestina recoge fotografías realizadas en 2006 y 2007. Entre las imágenes más sobrecogedoras se encuentra la de una palestina de 36 años, madre de ocho hijos y miembro de las Brigadas de Mártires de Al Aqsa, que sujeta un cinturón suicida con el que amenaza con inmolarse si los soldados israelíes entran en su casa; y la de un niño palestino que mira a través de los bloques de hormigón que forman el muro de diez metros de altura que separa Rafah -al sur de la franja de Gaza- de Egipto. Conmovedoras son también las escenas de funerales, la presencia constante de las alambradas, la mano de un muchacho palestino sobre la tumba de su hermano. Algunas escenas contienen un alto componente de crudeza que da idea de la magnitud trágica del conflicto palestino-israelí.

Las fotografías de la sección afgana fueron realizadas entre 2004 y 2005. Sus protagonistas, entre otros, son los niños que juegan en el cauce seco del río que cruza el centro de Kabul; las mujeres con burka que realizan sus compras en el mercado central de la capital del país; estudiantes universitarios que se examinan para acceder a los estudios superiores; hombres que se congregan en una plaza para tomar el té en una gélida mañana o en una mezquita para rezar; vendedores ambulantes que caminan por las calles con su mercancía de cacahuetes; un prisionero talibán que pela patatas en la cárcel; un niño enfermo que yace en el sueño junto a su hermana que pide limosna; ciudadanos que reconstruyen su casa destruida durante la guerra...

Casi 80 fotografías componen una exposición que, según Juliá, "pone de manifiesto, sin esperanza pero con honradez, la enorme distancia que hay entre los países pobres y los ricos" en un mundo en el que, a pesar de los avances técnicos, "la comunicación es cada día peor".

Entre las distinciones recibidas por Morenatti destacan el Premio Andalucía de Periodismo en 1992, el Fuji European Press Award en 1996, el National Headliner Award en 2005 y 2006 y el Clarion International Photography en 2005.

Esta muestra completa la Sección Oficial de la Bienal Internacional de Fotografía, que se desarrollará hasta el 4 de enero.

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