Lazos que estrechan hermanos

  • l religión Las cofradías de se intercambiaron sendos regalos y entregaron otro recuerdo del momento a la hermandad de la Virgen de la Cabeza, que actuó de testigo.

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"Sois una cofradía de cofrades, hermanos de hermandades que se tienen que construir". Ésta fue una de las razones que ayer esgrimió, durante su homilía, el párroco de la iglesia de Santiago, Emilio Ruiz Pavón, para validar el hermanamiento entre las cofradías del Santísimo Cristo de las Penas y Nuestra Señora del Socorro Coronada.

Otra de los motivos que expuso el sacerdote acerca de esta unión entre ambas hermandades fue el tiempo de espera que las dos han aguantado estoicamente hasta que el hermanamiento se ha hecho realidad; una espera que comparó con "el tiempo de Adviento, el tiempo de espera que ahora vivimos, que se tiene que hacer construyendo la paz". La última razón que expuso el sacerdote incidió en estas cuatro semanas antes del nacimiento de Jesús que desde ayer vive la comunidad cristiana. Para Ruiz Pavón, el Adviento es "el tiempo mariano de la liturgia de Iglesia".

Con su hermanamiento, ambas cofradías querían sellar, de manera oficial, unos vínculos de fraternidad que les unen desde hace muchos años. Prueba de ello, según explicó el hermano mayor de la cofradía de la patrona del Mercado, Antonio Manuel Pérez, es que "el 90 por ciento de nuestra cuadrilla de costaleros va con el Cristo de las Penas". Sin embargo, éste no es su único nexo de unión. Y es que, a finales de los años 70, la iglesia de Santiago fue pasto de las llamas y el primer refugio que encontró la cofradía para sus titulares fue el templo de San Pedro, donde en la actualidad recibe culto la Virgen de Socorro ante el cierre temporal de su ermita. Este refugio apenas si se prolongó un año, ya que después la cofradía de Las Penas pidió cobijo en la ermita del Socorro. Allí permaneció durante algunos años más hasta que, tras pasar algún tiempo en la iglesia del Carmen, regresó a la parroquia de Santiago. Por eso "tenemos un lazo de unión tan grande", destacó Pérez.

La ceremonia comenzó con un Rosario de la Aurora desde San Pedro hasta Santiago, y se detuvo durante algunos minutos en el Convento de Santa Clara, donde la corporación rezó una Salve e impuso las medallas a tres hermanas de la congregación, que son camareras de honor de la Virgen del Socorro.

El acto del hermanamiento entre estas cofradías cordobesas se celebró antes del ofertorio de la eucaristía y, tras la firma por parte de los hermanos mayores de ambas cofradías y del máximo responsable de la hermandad de la Virgen de la Cabeza, que actuó como testigo, se intercambiaron sendos cuadros conmemorativos y las medallas de sus cofradías. Tras la misa, que contó con el coro de la hermandad de la Virgen del Rocío, la Reina de la Plaza regresó a San Pedro.

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